Aprendizaje centrado en el trabajo independiente

 

Recibido: 2010-01-07
Aceptado: 2010-03-12

 

Eldis Román-Cao1, José Ignacio Herrera-Rodríguez2

1 Máster en Ciencias de la Educación.
Profesor-Investigador, Centro de Estudios en Ciencias de la Educación de Sancti Spíritus "Raúl Ferrer Pérez", Universidad de Sancti Spíritus "José Martí Pérez", Sancti Spíritus, Cuba. eldis@bibliocuss.suss.co.cu

2 Doctor en Ciencias Pedagógicas.
Profesor-Investigador, Centro de Estudios en Ciencias de la Educación de Sancti Spíritus "Raúl Ferrer Pérez", Universidad de Sancti Spíritus "José Martí Pérez", Sancti Spíritus, Cuba. josei@bibliocuss.suss.co.cu


Resumen

En este artículo se presenta una propuesta que concibe el trabajo independiente como proceso de dirección, a partir del cual se incide en la formación del profesional y se pone énfasis en la necesidad de cambiar las formas de dirigir el proceso formativo contemporáneo. Para la validación del mismo se aplicó el método de criterio de expertos, se desarrollaron talleres vivenciales y laboratorios de experiencias, así como observaciones participantes y encuestas para la recolección de información.

Todo ello permitió constatar que el trabajo independiente es una alternativa pertinente para tales fines, al movilizar a los agentes educativos en función de un aprendizaje desarrollador en los estudiantes universitarios.

Palabras clave

Aprendizaje, orientación pedagógica, asesoramiento, alumnos, estrategias educativas (fuente: Tesauro de la Unesco).


Learning centered on self-employment

Abstract

The proposal presented in this article regards self-employment as a management process that can influence professional training and underscores the need to change the way the contemporary education process is run. The expert criteria method was applied to validate the proposal, along with awareness workshops and experience laboratories, participant observations and surveys to collect information.

All of these activities confirmed that self-employment is a relevant alternative for such purposes, by mobilizing educators in terms of developmental learning for college students.

Key words:

Learning, teaching orientation, counseling, students, educational strategies (Source: Unesco Thesaurus).


Aprendizagem orientada para o trabalho independente

Resumo

Este artigo apresenta uma proposta que considera o trabalho independente um processo de administração, a partir do qual se influência na formação profissional e confere-se importância à necessidade de mudar as formas de orientar o processo educacional contemporâneo.

Para a sua validação, foi aplicado o método de critério de expertos, foram desenvolvidas oficinas vivenciais e laboratórios de experiência, observação participante e questionários para coletar informação. Isto ajudou a confirmar que o trabalho por conta própria é uma alternativa apropriada para tais fins, ao mobilizar os agentes da educação em termos de uma aprendizagem desenvolvedora em estudantes universitários.

Palavras-chave:

Aprendizagem, orientação pedagógica, aconselhamento, alunos, estratégias de ensino (fonte: Tesouro da Unesco).


El hombre que todos los días no aprende algo nuevo es un hombre inútil.
José Martí

Introducción

Frente a las nuevas realidades y desafíos a los que se enfrenta la universidad contemporánea, insertada en la denominada sociedad del conocimiento, donde el conocimiento aparece y desaparece a un ritmo vertiginoso, la formación del profesional se convierte en un reto importante para la educación superior, y más aún las formas, los métodos, las vías para conducir y lograr tales objetivos de manera pertinente. Los estudiantes y profesores cuentan con nuevos medios para desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje, los cuales han revolucionado los paradigmas de formación.

En el orden del cómo enseñar, son variadas las iniciativas para lograr una preparación eficiente de nuestros profesionales, y el trabajo independiente resulta fundamental para lograr tales objetivos, forma de organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje que no se ha explotado en todas sus dimensiones, si se analizan las potencialidades del mismo para el desarrollo de habilidades de independencia cognoscitiva, de cooperación, de comunicación, actitudes y formación en general.

En Cuba se implementa un nuevo modelo educativo que acerca la universidad a la comunidad, por medio del cual se favorece el acceso a ella, al concebirse la atención al estudiante desde la semipresencialidad, donde el trabajo independiente y la figura del tutor constituyen uno de los componentes en los que se sustenta el proceso de enseñanza-aprendizaje. A partir de la experiencia de los autores como docentes e investigadores implicados en esta realidad, se pudo comprobar que el trabajo independiente requiere de un perfeccionamiento en su proceso de dirección, ya que los resultados académicos no eran los deseados en el orden cognitivo y del desempeño profesional, no respondían a una formación de un egresado con un alto grado de independencia cognoscitiva, creatividad y toma de decisiones para la solución de problemas locales.

Para transformar la realidad analizada, se adopta como método el trabajo independiente y se reconoce como proceso de dirección didáctico, a partir del cual se incide en la formación integral del profesional en modalidad semipresencial, donde el papel del tutor es importante en el desarrollo exitoso del mismo; se realiza una caracterización de esta forma de dirección del proceso, a partir de la cual se define su concepto y se presentan consideraciones teórico-prácticas al respecto. Durante la investigación se utilizaron elementos de la investigación cuantitativa y cualitativa, dependiendo de las características del momento investigativo en que se encontraba el proceso.

Método

Supuestos contextúales que influyen en el proceso formativo universitario

La contemporaneidad se caracteriza por la influencia de políticas que atentan contra la prosperidad educacional, como es el caso del fenómeno de la globalización, ante la cual Díaz-Balart (2003) plantea: "En principio, ella parece que ofrece grandes oportunidades para enriquecer la vida de las personas y crear una comunidad internacional basada en los valores compartidos. Pero el hecho cierto es que los mercados dominan el proceso y los beneficios y las oportunidades no se han compartido de manera equitativa".

Todo ello afecta al proceso educativo, ya que se priva a muchas personas de un acceso pleno a este derecho tan noble y humano, marcado por intereses de mercado, más que de beneficio social; por tanto, se pierde riqueza en el proceso formativo y se anula la aplicación de estrategias contextualizadas y novedosas, que favorecen la preparación plena del individuo; como salida más fácil, se siguen adoptando modelos tradicionales para la enseñanza y el aprendizaje contemporáneos.

Un segundo rasgo que tipifica nuestro momento es lo que se denomina internacionalización de la cultura. En su ocasión, las culturas francesa, española e inglesa nos sometieron a la esclavitud y la sumisión; hoy la norteamericana quiere dominar con la cultura del mercado o del consumo, la especulación, las músicas, las costumbres, el idioma, la visión del mundo, sin ofrecer la oportunidad de exponer las mejores realizaciones y tradiciones de la humanidad o permitiéndola, cuando esta pueda responder a sus intereses unipolares.

En tal sentido coincidimos con Colombres (2001), al plantear que se persigue quebrantar la identidad de los pueblos, destruir la verdadera casa de los seres humanos, su cultura, y hacerlos así vulnerables. Se ha implantado una cultura de masas, caracterizada por su artificialidad especulativa, su consumo irracional y la inducción a vicios que desde épocas pasadas agobian al mundo. Esto trae consigo el solapado de propuestas y alternativas que se desarrollan en América Latina y parte del resto del mundo, y que no se pueden sacar a la luz ni poner en práctica simplemente por no estar "a la altura" de los intereses mercantiles o por tener imperfecciones en el idioma presentado, donde el nuestro, el autóctono, pierde validez ante la ciencia que ellos consideran verdadera.

Científicamente nos encontramos en la llamada sociedad del conocimiento, la cual es el tercer rasgo que tipifica la contemporaneidad, caracterizada por el número creciente de investigaciones, la internet como medio de publicación, en la que existe un desarrollo progresivo y acelerado de los conocimientos científicos y tecnológicos, que son introducidos de manera rápida en los procesos productivos, educacionales, de salud, etc., lo cual hace que la vida útil de estos productos se acorte cada vez más, y la obsolescencia llega más rápido. Nunca una época ha estado tan dependiente del conocimiento como esta en la que vivimos.

La revolución en la información y las comunicaciones

es el otro rasgo distintivo de nuestra época, y se traduce, desde el punto de vista educacional, en el desarrollo y producción de conocimientos desde la facilidad y la gestión de la información en un mundo cada vez más cambiante, en el tránsito de una producción científica limitada del ser humano a una dimensión más amplia y más propiciadora del intercambio mundial si no se tiene como propósito la manipulación para beneficio personal; es tener la posibilidad de comunicarse de manera rápida, fácil y efectiva con el entorno para intercambiar resultados en beneficio social. Es producción constante y acelerada de conocimiento científico.

Por tanto, es condición indispensable para el desarrollo educacional de hoy; poner al estudiante a gestionar información, producirla y difundirla; debe ser además, tarea de cada educador y aspiración permanente de cada estudiante; es medio fundamental en el desarrollo de la independencia del estudiante desde la dirección del profesor en un proceso de formación; para ello las prácticas educativas bancarias se hacen insuficientes y no conducen a un desarrollo pleno del ser humano ni a tono con las demandas contemporáneas.

Nuestras sociedades están envueltas en un complicado proceso de transformación, mutación o cambio, una realidad que afecta la forma como nos organizamos, trabajamos, nos relacionamos, enseñamos y aprendemos. Hoy se produce y se gestiona más información, los propios productores y beneficiarios reclaman una participación cada vez más activa en dicha dinámica. Es necesario, entonces, trabajar juntos para lograr beneficios sociales favorables desde el intercambio de experiencias y la aplicación de estrategias alternativas que propicien la sostenibilidad del propio proceso educativo. De igual manera, es pertinente reflexionar al respecto, replantear las formas y métodos que tradicionalmente se han aplicado en las escuelas, y preguntarnos:

¿Trabajan los profesores acorde con las exigencias de su tiempo?

¿Cómo debemos repensar el trabajo del profesor en estas nuevas circunstancias? ¿Cómo adecuamos los currículos para dar respuesta y aprovechar las nuevas oportunidades que la sociedad del conocimiento nos ofrece? ¿Qué características tendrían los nuevos escenarios educativos y escolares y cuáles serían los deseables?

¿Saben aprender los estudiantes en la sociedad del conocimiento?

¿Saben enseñar a aprender los profesores en la sociedad del conocimiento? ¿Qué métodos, medios y formas serán más pertinentes para lograr una formación profesional adecuada?

Es necesario hacer de nuestras universidades espacios en los que no solo se enseñe, sino en donde los estudiantes aprendan por sus propios esfuerzos; este logro representa el gran giro que necesitamos, una formación dirigida a asegurar un aprendizaje de calidad, comprometido con la investigación, el desarrollo de habilidades de independencia cognoscitiva, y la actualización constante de conocimientos, donde se favorezcan solo los aprendizajes básicos en el pregrado y se logre una formación posgraduada permanente para perfeccionar y consolidar la labor profesional, que supere el tradicionalismo pedagógico que caracteriza la profesión docente.

Los cambios que se demandan en la forma de aprender de los estudiantes y de enseñar de los profesores, en la denominada sociedad del conocimiento, están madurando la idea de que la responsabilidad de la formación recaiga cada vez más en los propios estudiantes, a partir del desarrollo de estrategias que favorezcan tales objetivos por parte de los directores del proceso de formación y ejecutadas por los profesionales en formación desde la asimilación consciente de la información que se les suministra y que esté a tono con los avances del mundo contemporáneo. Al respecto, González (1992: 8) planteó: "Es necesario modelar situaciones que el estudiante va a enfrentar en su vida futura, o ponerlo incluso en estas situaciones".

Román (2008) plantea que, a pesar de la frecuencia con la que nos vemos apremiados a ajustarnos a los cambios, resulta difícil percatarse del momento en que se introduce lo novedoso, debido al ritmo de aceleración con que ocurre; en consecuencia, se necesita reflexionar al respecto, pues ya no trabajamos solamente por textos de papel, aunque queramos aferrarnos a ello; es inevitable no utilizar para la preparación y formación del individuo cada conocimiento que se pone a nuestra disposición por cada docente e investigador; por tanto, los métodos y las formas de trabajo tienen que perfeccionarse al ritmo del desarrollo.

El trabajo independiente, concebido como proceso didáctico y para la formación profesional, resulta fundamental para lograr un trabajo pertinente en los centros educativos universitarios, especialmente en la modalidad semipresencial, tomando como paradigma formativo el modelo expuesto en la Declaración Mundial sobre Educación Superior en el siglo XXI: una lectura desde América Latina y el Caribe de "colocar a los estudiantes en primer plano de sus preocupaciones en la perspectiva de una educación a lo largo de la vida, a fin de que se puedan integrar plenamente en la sociedad mundial del conocimiento del siglo que viene" (1998: 57).

El trabajo independiente: un recorrido por su concepción tradicional

Este tipo de trabajo se ha desarrollado tradicionalmente como una actividad que complementa el proceso formativo del estudiante fuera del horario docente. En un momento anterior a la revolución de la información y las comunicaciones, la cantidad de bibliografías y fuentes que la aportaban eran limitadas, lo cual no permitía que el estudiante lograra una adquisición de conocimientos más allá de lo declarado en los textos por la comunidad científica. Son muchos los autores nacionales y extranjeros que han abordado la temática.

Dicho trabajo es un proceso ligado a la existencia del hombre como ser social, y utilizado de manera inconsciente en este largo camino del conocimiento dominado por diversos paradigmas en el transcurso de la historia. Cada ser humano fue haciendo suya la cultura a partir de procesos de aprendizajes concebidos por ellos mismos, que le permitieron el dominio progresivo de la realidad y su transformación consecuente, en correspondencia con la satisfacción de sus necesidades.

Al realizar una retrospectiva del trabajo independiente, hay que plantearlo sobre la base del aprendizaje como concepción universal, y enfocarlo de un modo histórico hacia lo que se conoce como concepto; el estudio de la actividad cognoscitiva independiente de los alumnos y posteriormente el trabajo independiente, declarado como método, criterio con el que coinciden casi todos los autores cubanos y extranjeros contemporáneos estudiados, y el cual se adopta en esta investigación, ha sido abordado por sabios y pedagogos desde la antigüedad, la Edad Media y la contemporaneidad.

Entre los más significativos se encuentran J. A. Comenio (1645), D. Ushinski (1890), L. N. Tolstoi (1895), S. T. Shatski (1926), Lev S. Vygotsky (1981), Baranov, Yesipov (1981), que ofrecen definiciones sobre el trabajo independiente. Este último lo define de la siguiente forma: "Es trabajo independiente cuando el alumno puede relacionar correctamente el planteamiento de la tarea con los medios a seguir para realizarla, cuando puede aplicar sus conocimientos y capacidades para realizarla sin necesidad de que el maestro intervenga directamente para orientar cada detalle (...), aquel que se realiza sin la participación directa del maestro, pero con la orientación del mismo en un tiempo establecido y durante el cual los alumnos se esfuerzan conscientemente por lograr los objetivos planteados, manifestando de una forma u otra los resultados de su actividad física o mental (o ambas)" (Yesipov, 1981: 15).

El didacta P. I. Pidkasisty (1986) fue un connotado investigador que en la década de los ochenta definió el trabajo independiente quizás hasta el presente el más aceptado y planteó que "es un medio de inclusión de los alumnos en la actividad cognoscitiva independiente, el medio de su organización lógica y psicológica" (p. 234); además, plantea que: "El trabajo independiente es la tarea de estudio que debe cumplir el alumno y es el objetivo de su actividad (...), el trabajo independiente contribuye al desarrollo de las fuerzas intelectuales del hombre" (p. 119). Otros autores, como S. Bahomonde (1997) y C. Umpierre (1993), también han abordado la temática.

En el contexto latinoamericano, Díaz-Barriga analiza las insuficiencias curriculares y su incidencia en el desarrollo de habilidades para el trabajo independiente; I. Muriá (1999) hace una caracterización del abordaje constructivista en las habilidades de estudio independiente y la influencia de diversas corrientes psicológicas, como el enfoque psicogenético, el aprendizaje significativo y la psicología sociocultural. Sin embargo, a pesar de que los representantes de estas corrientes se adscriben a diferentes puntos de vista teóricos, comparten el principio de la actividad constructiva del alumno en el aprendizaje como naturaleza inherente a este proceso.

De manera muy peculiar, en el caso particular de Cuba se destacan grandes figuras, pedagogos por excelencia, que también hicieron aportes significativos a la teoría del aprendizaje de manera independiente y, en correspondencia con ello, cómo debía ser el proceso de enseñar por parte del profesor. Entre ellos se destacan A. M. Aguayo (1924), D. González, D. M. Escalona, L. Martínez, R. Guerra, quienes, por los años 1902 y 1958, valoraban la importancia de la educación autónoma, y destacaban que el niño es agente de su propia educación y que debe participar en ella de modo activo.

Después del triunfo de la Revolución cubana, además de la vigencia de los trabajos de D. González y D. M. Escalona, se destacan J. M. Lois (1980), C. Rojas (1982), G. Valdivia (1988), J. López (1990), P. Rico (1996), A. Labarrere (1996, 1998), M. Conde (1999), J. Aparicio (1999), C. A. de Zayas (1978, 1979, 1998) y C. R. Ochoa (1999), entre otros.

Llano Meléndez (1982) lo considera como "el medio de organización de la actividad cognoscitiva independiente de los alumnos, que se expresa a través de un conjunto de tareas docentes dirigidas por el profesor y en el cual la acción intelectual, el pensamiento y la actividad física del alumno se movilizan para lograr el objetivo propuesto" (p. 61).

A partir de la década de los 90 del siglo pasado y los primeros años del actual, numerosos investigadores han abordado el trabajo independiente y el desarrollo de las habilidades de estudio con este carácter. En todos los casos se evidencia la inclusión del sujeto en la actividad cognoscitiva independiente, criterio que viene sistematizándose desde 1980, en los trabajos de P. Pidkasisty, y luego por C. Rojas (1982), C. Pérez (1984, 1994, 1996), J. López (1989), P. Rico (1990, 1996, 2002, 2004), C. A. de Zayas (1998), F. Díaz-Barriga (1998), José Zilberstein Toruncha (1996, 2002), Doris Castellanos Simons y colaboradores (2002), Fernando González Rey (1998) e I. Muriá (1999), entre otros.

C. Pérez (1984, 1994, 1996) ha dedicado tiempo al estudio del trabajo independiente como concepción valiosa, al describirlo como vía esencial para alcanzar niveles superiores de independencia en la actividad cognitiva de los estudiantes. C. Rojas, J. López & P. Rico, entre otros, establecen las diferencias entre estudio independiente y trabajo independiente como formas de autopreparación del estudiante bajo la orientación del profesor. En ambos casos se manifiesta un tránsito de la dependencia a la independencia, que, aunque con diferentes niveles de responsabilidad, apunta hacia la apropiación y desarrollo de habilidades para resolver la tarea docente.

C. Álvarez de Zayas (1998) declara que "el trabajo independiente es una característica del proceso docente-educativo; es aquel proceso que, en su desarrollo, logra que el estudiante, por sí solo, se autodirija" (p. 133). Este mismo autor refiere la importancia que tiene la solución de problemas por el futuro egresado en la lógica del proceso docente-educativo; es decir, que "en cada tema, aprendan por qué resuelven múltiples problemas, los primeros con ayuda del profesor (... ) pero los siguientes por sí solos, con independencia" (p. 133).

Doris Castellanos (2000) se apoya en la "enseñanza desarrolladora" definida por Vygotsky y aporta lo que denomina "aprendizaje desarrollador", y plantea: "Un aprendizaje desarrollador es aquel que garantiza en el individuo la apropiación activa y creadora de la cultura, propiciando el desarrollo de su autoperfeccionamiento constante, de su autonomía y autodeterminación, en íntima conexión con los necesarios procesos de socialización, compromiso y responsabilidad social" (p. 7).

La destacada pedagoga cubana Fátima Addine (2001), en el capítulo 10 del libro Didáctica general, en el cual participan otros autores del ISP "Enrique José Varona", plantea que la actividad independiente se refiere a la medida en que las acciones planificadas por el maestro para ser realizadas por el alumno promueven en este último el desarrollo de las habilidades, los conocimientos, actitudes y cualidades para aprender y actuar con autonomía, lo que en modo alguno presupone que cada estudiante actúe por sí solo.

D. Quiñones (2001), en su tesis presentada para optar al título académico de Máster en Educación, define así el trabajo independiente: "Es el método de dirección del aprendizaje dirigido al desarrollo de habilidades para la independencia cognoscitiva dentro y fuera de la clase y que se manifiesta a través de la autopreparación del estudiante, a partir de la necesaria orientación del profesor, donde el sujeto que aprende concientiza fortalezas y debilidades de los resultados alcanzados".

Nancy Guerra (2001) plantea que el trabajo independiente es un método de enseñanza-aprendizaje que posibilita la organización de la actividad cognoscitiva independiente, en la cual el alumno, para buscar la solución de un problema, se ve obligado a interactuar con las fuentes del conocimiento, mediante operaciones lógicas del pensamiento (análisis, síntesis, deducción, inducción, comparación, generalización y abstracción) que le permiten adquirir conocimientos o formar habilidades, orientado, controlado y dirigido de forma relativa por el profesor, dependiendo de la independencia cognoscitiva que haya alcanzado.

El filólogo Fernando Antonio Ruano Faxas (2009) plantea que "el trabajo independiente de los estudiantes es aquella forma del proceso docente que se realiza en un horario extraclase, y en el transcurso del cual los estudiantes, leyendo y analizando la literatura, desempeñan una actividad intelectual creadora, activa y tensa en cuanto al dominio de uno u otro tema, tanto en los aspectos de las tareas del centro docente como por iniciativa propia, sin ayuda secundaria" (p. 6).

Como se observa en las conceptualizaciones presentadas, el trabajo independiente declara el papel activo del estudiante en el proceso de aprendizaje, a partir de la realización de actividades previamente planificadas, y está dirigido a la adquisición, consolidación e independencia cognoscitiva de este. A pesar de que algunas concepciones no lo determinan solo para la realización de tareas fuera del aula, como reforzamiento de sus conocimientos, es la práctica que hasta el presente se ha realizado, y esto ha contaminado la pertinencia educativa de los últimos tiempos y ha desplazado el trabajo independiente por prácticas que no favorecen el desarrollo de habilidades de independencia cognoscitiva y gestión del conocimiento; es por ello que, entre otros factores, los estudiantes se desmotivan en las clases y los profesores no logran los resultados deseados.

Una propuesta pedagógica posible: el proceso de dirección del trabajo independiente

Con el desarrollo de nuevas concepciones de aprendizajes, paradigmas de formación, el incremento acelerado en la producción y presentación del conocimiento científico y todas las condiciones histórico-concretas descritas anteriormente, que matizan un contexto educativo más exigente y dinámico, se requiere lograr cambios favorables para la práctica y teoría educativa, los cuales deben estar dirigidos a que cada persona aporte resultados a la comunidad científica, a partir de lo que es capaz de razonar, percibir, procesar o descubrir.

El trabajo independiente, concebido primero como método y luego como proceso de dirección didáctico-formativo, resulta fundamental para lograr un desarrollo sostenible en la adquisición y producción de conocimientos, especialmente desde su concepción formadora y transformadora del individuo. Ante todo, es preciso definir el concepto de trabajo independiente, pues con frecuencia nos encontramos con imprecisiones en el empleo de este término.

Con base en la caracterización de los estudios realizados sobre trabajo independiente, elaboramos el concepto que presentamos a continuación, y que declara al trabajo independiente como proceso de dirección (PDTI), a partir del cual se logra la formación integral del educando; entonces, se considera como el proceso de dirección didáctico-formativo que se desarrolla dentro y fuera del aula, en el cual se involucran el estudiante y el profesor-tutor, para lograr una preparación profesional integral a partir de la práctica de determinados niveles de ayudas, donde los resultados se concretan en el desarrollo de actitudes, habilidades en la gestión y aplicación del conocimiento; en fin, un sujeto con alta independencia cognoscitiva.

En estos tiempos, aprender y enseñar implica trabajar de manera independiente para lograr un objetivo. También implica adoptar modelos no tradicionales y propiciar las vías para acceder al conocimiento. Para lograr tales resultados, es indispensable que el estudiante y el profesor alcancen una preparación individual desde su inserción en un grupo de trabajo, en el que se ofrezcan los niveles de ayudas requeridos para tales fines, todo basado en el desarrollo de un proceso de trabajo independiente concebido para la formación, en el cual, más que impartir conocimientos, se enseñe a desarrollar los procesos metacognitivos: qué sé del contenido que estoy estudiando, hasta dónde quiero y puedo llegar y qué me falta por aprender de él. Dicho proceso comprende:

• Fijar las metas o propósitos. En primer lugar, es necesario identificar el problema y, a su vez, conocer el tema, determinar lo que se sabe sobre este y lo que se tiene que aprender. Ello permite la formulación de las estrategias adecuadas para lograr los objetivos propuestos; es importante, además, reflexionar acerca de los documentos que se van a consultar al margen del libro de texto, así como sobre la organización de la información, una vez que se haya obtenido, es decir, cómo la vamos a presentar a los demás: oralmente, por escrito, en un resumen, etc.

• Planificar el aprendizaje. Se planifica el aprendizaje en función de la etapa anterior; quizá deba pensarse también en los recursos que se van a utilizar, pues de nada sirve plantearse la búsqueda de información en internet, por ejemplo, si se tiene una computadora pero esta no está conectada a la red, o si no se dispone de computadora y además es difícil acceder a ella.

• Controlar dicho aprendizaje. A la hora de estudiar, es fundamental controlar el progreso propio para actuar en consecuencia y a tiempo; para ello se recomienda la confrontación de criterios con otros estudiantes.

• Evaluar lo que hemos aprendido. Este momento implica la presentación, confrontación y puesta en práctica del conocimiento adquirido; después de ello, dependiendo de las carencias detectadas, determinar la construcción de un plan de actuación que corrija las debilidades existentes. Es recomendable y muy productiva en este aspecto la socialización de las ideas en el espacio grupal.

• La retroalimentación. Consiste en complementar y reorientar la información adquirida. O sea, después de la socialización y la discusión en el grupo, es necesario reanalizar cada conocimiento construido y reelaborarlo sobre la base de lo aprendido y corregido en el grupo.

Además, que posibilite el desarrollo de capacidades para seleccionar el nivel de ayuda que se necesita para aprender, determinar los preconceptos elaborados de manera empírica y perceptual para, sobre esa base, reforzar los aprendizajes, establecer vínculos causales entre el preconcepto y el conocimiento nuevo que se estudia, abstraer y generalizar las ideas de contacto entre ellos, determinar lo esencial de ellas, analizar y sintetizar, inducir y deducir, determinar lo nuevo del conocimiento que se está aprendiendo, comparar y clasificar, hacer un análisis histórico-lógico del nuevo aprendizaje, y construir conclusiones desde el análisis integral de lo aprendido, como resultado final del nuevo aprendizaje.

Más que conocimientos, se debería primero enseñar cómo se desarrollan los procesos lógicos del pensamiento, en qué consisten, cómo hacerlo eficientemente. Para la concepción del trabajo independiente como proceso que favorezca la formación del profesional, es necesaria una planificación lógica, determinada por el accionar concreto en el proceso, y que se trabaje en cooperación con cada uno de los elementos que lo hacen funcionar en forma correcta. Dicha organización responde a los siguientes momentos:

Primer momento: determinar el tipo de trabajo independiente que se debe orientar. Los diversos tipos se presentan a continuación.

De tipo individual: se toman en cuenta las particularidades individuales de cada estudiante, sus debilidades y fortalezas. Tiene carácter dirigido para lograr resolver las dificultades que presenta en las asignaturas o en el desarrollo de habilidades, actitudes y conocimientos.

De tipo grupal: se pueden tener en cuenta las particularidades de los estudiantes, pero su objetivo es la preparación de trabajos más profundos, la conformación de resultados desde la participación de dos o más de ellos, la crítica científica y la unificación de ideas a partir del consenso, el debate durante la construcción del conocimiento, el trabajo colaborativo, el desarrollo de actitudes y valores humanos, de compañerismo desde la dimensión desarrolladora.

De tipo informático (a partir del uso de las TIC): pretende la práctica y manejo de los diversos medios, con un carácter científico, para facilitar el desarrollo cognitivo de los estudiantes con un buen rendimiento académico, aunque se puede aplicar a todos los estudiantes, dependiendo del objetivo de la clase y la asignatura que se imparta. Está dirigido a la explotación de estos medios como mediadores del aprendizaje; además, pretende estimular la motivación de aquellos que se apasionan por estos medios, como recursos expresivos del crecimiento humano.

Basado en los medios de información accesibles a todos (MIFAT) (utilización de la televisión, la prensa, revistas científicas, etc.): pretende erradicar dificultades individuales de los estudiantes, como: interpretación, valoración, ortografía, redacción, lectura, etc.; está dirigido a la confección de ponencias, textos, trabajos científicos, formación de una visión diferente del mundo a partir de las realidades que se viven, todo ello en un periodo de tiempo designado por el profesor: de un encuentro a otro, dentro del semestre, dentro del curso o durante la carrera; además, tiene como objetivo la formación de valores y del fortalecimiento del trabajo independiente, el cual transitará con el individuo por toda su vida; más que un consumo mediático desmedido, es una explotación útil de los medios y la información que nos ofrecen estos.

Segundo momento: planificación o determinación del trabajo independiente. Teniendo en cuenta su tipo, se organiza cada acción que se va a realizar; para ello es necesario tener en cuenta los siguientes pasos:

Definir el tipo de trabajo independiente que realizará el estudiante.

La bibliografía disponible para su realización.

La cantidad de estudiantes por bibliografía (ténganse en cuenta las TIC).

La orientación del estudiante hacia la bibliografía que se utilizará.

Otras fuentes aportadoras de bibliografía (comunidad, profesionales del territorio, revistas, periódicos, etc.).

Definir la actuación del tutor en cada trabajo independiente (consensuado y planificado previamente).

La forma en que se desarrollará (según su tipo):

- De tipo individual: se tienen en cuenta las particularidades individuales de cada estudiante, tanto de su aprendizaje como de su contexto socio-familiar (por lo general, orientar tareas donde no se exija una búsqueda basada en problemas, pero que el estudiante sienta que es responsable de la información orientada). Se trata fundamentalmente de que el estudiante de menor o mayor rendimiento realice un trabajo para erradicar las deficiencias o para ampliar los conocimientos y habilidades adquiridos, que el estudiante pase de manera gradual de la reproducción a la creación y aplicación en la adquisición del conocimiento.

- De tipo grupal: se toman en cuenta las particularidades de los estudiantes, pero el resultado debe estar centrado en su participación colaborativa en la solución de uno o varios problemas, en la exposición de temas y en la confrontación grupal (orientar tareas desarrolladoras, problematizadoras, sobre la base de la crítica constructiva y la autorreflexión).

- De tipo informático: se toman en cuenta las particularidades de cada estudiante, el nivel de acceso que se tenga a la tecnología y a los diversos programas existentes y las habilidades creadas o que se quieran crear en ellos; además, se emplea para ejercitar las habilidades con los diferentes medios tecnológicos, para la motivación personal, para la búsqueda científica, para la adquisición de conocimientos novedosos, el trabajo con la internet, etc., donde los resultados deben estar dirigidos al manejo de esta tecnología y la obtención de conocimientos desde ella, la clasificación de la información válida y la de menor autenticidad (no se debe trabajar de manera aislada, aunque se puede realizar, dependiendo del objetivo trazado).

- Basado en los medios de información accesibles a todos (MIFAT): se puede utilizar de manera conjunta con los demás tipos, dependiendo del objetivo trazado por el profesor (analizar un discurso, apoyar el trabajo en programas como universidad para todos, programas afines con la especialidad del alumno, programas de entretenimiento, documentales, etc.); analizar reportes periodísticos, seguir una línea de tema y buscar información relacionada durante un periodo de tiempo determinado, observar resultados de programas, etc.).

Forma como se evaluará (el debate, el intercambio, la crítica y la exposición deben reinar en los cuatro tipos de trabajo independiente, así como la práctica de la auto, hetero y coevaluación):

- Individual: de manera oral, escrita o mediante un resumen escrito.

- Grupal: panel, seminario, mesa redonda, como situación problémica, ponencias, trabajos científicos, etc.

- Informática: a través de la computadora, con videocasete, con otro soporte digital perteneciente a las TIC, y también se puede evaluar a través de la exposición de un trabajo elaborado como documento, pero que el tema gire sobre las TIC.

- Con base en los medios de información accesibles a todos: se puede utilizar cualquiera de las formas usadas en los demás tipos, y se tendrá en cuenta la exposición de las experiencias vividas por el estudiante durante el periodo transcurrido, el desarrollo de habilidades investigativas y las actitudes de este hacia la investigación científica; se observará la adquisición de valores, convicciones o conductas asumidas, lo aprendido a través de los MIFAT y la utilidad del mismo para su trabajo y para su vida futura.

Tercer momento: la orientación. Llevar al estudiante hacia lo que necesita conocer, eliminando la obtención de conocimientos ambiguos e innecesarios, o sea, qué tipo de estudio realizará (el estudiante no necesita conocer el tipo, sino la forma de realización), lo que necesita recoger, dónde lo encontrará (detallar la bibliografía que le será útil en su estudio, señalando la básica, la complementaria, e incitarlo a la búsqueda en otras fuentes de mayor actualización, apoyarse en la comunidad, en profesionales del territorio, en empresas o centros de trabajo, en MIFAT, en la internet, etc., cada vez que sea posible al declararlo como objetivo de cada actividad y coordinarlo con el tutor), qué va a aportar (resúmenes, datos empíricos, textos en soporte digital, noticias frescas, etc.), cómo evaluará lo aprendido.

Cuarto momento: la ejecución o participación activa en la adquisición del conocimiento. Se desarrollará el trabajo independiente dependiendo de su tipología; se determina y aplica el nivel de ayuda correspondiente.

Constatar cómo el estudiante transita de la dependencia a la independencia a través de la realización de su trabajo independiente, momento en que el tutor ofrece los niveles de ayudas requeridos a cada estudiante, de manera personalizada o al grupo en general, teniendo siempre presente que estos deben caracterizarse por su disminución gradual a medida que el estudiante pase de un nivel de desarrollo a otro superior y propicie una mejora en sus habilidades de autoaprendizaje y desarrolle la independencia cognoscitiva; aquí también otros compañeros ofrecen sus aportes a la solución de las mismas de manera personalizada o grupal. Todas estas ayudas se realizarán desde la concepción de la formación integral de la personalidad como objetivo supremo de la nueva universidad cubana.

Quinto momento: control y evaluación del trabajo independiente. Se tiene en cuenta la tipología del mismo, se le da protagonismo a la totalidad de los estudiantes para evaluar y socializar lo aprendido, así como aclarar las deficiencias detectadas. Reconocer los aportes más novedosos de lo estudiado. El profesor aclarará alguna duda o error que entorpezca la lógica del contenido. El estudiante, como principal componente en el proceso formativo desde el trabajo independiente, recogerá cada dificultad presentada durante este momento, para discutirla y sistematizarla durante la próxima sesión de tutoría.

Sexto momento: la retroalimentación.

Posee una importancia determinante, ya que el estudiante llega por sí solo, después de la socialización de la información, a la reconstrucción y reconceptualización de saberes, y a partir de estas traza nuevas metas, desde las necesidades detectadas y las aspiraciones determinadas, y así logra una adquisición interpsicológica del conocimiento.

Durante todo el proceso de formación, desde el trabajo independiente se produce un intercambio constante entre los actores protagonistas, los cuales se relacionan a continuación:

Alumno: él y sus compañeros.

Profesor-tutor: como profesor director del proceso de trabajo independiente en el aula y como tutor que se convierte en el momento que le ofrece los niveles de ayudas requeridos para el desarrollo del mismo.

Tutor: que integre el sistema de influencias educativas, ofrezca el diagnóstico fino de cada estudiante, su estado de desarrollo, y brinde los niveles de ayudas correspondientes a cada alumno tutorado, dependiendo de sus necesidades educativas.

Todo el proceso de formación del estudiante, desde esta perspectiva, tiene que estar muy ligado a la participación activa y consciente de todos los actores responsables de la enseñanza y el aprendizaje, a la gestión del conocimiento, la explotación de cada recurso material y tecnológico, y a la interacción con el contexto particular donde se desarrolla el mismo; este se hace consecuente con las condiciones imperantes en el mundo contemporáneo y favorece el crecimiento personal y profesional del educando.

Función del tutor en el proceso de dirección del trabajo independiente

Durante el proceso de aprendizaje desde la correcta dirección del proceso del trabajo independiente, las funciones del profesor consisten en determinar las particularidades del contenido que serán objeto de estudio y brindar las orientaciones precisas para acceder a ellas. El tutor, como bien habíamos enunciado, es el encargado de conducir el desarrollo del estudiante desde las ayudas ofrecidas y la integración del sistema de influencias educativas.

Cada comunidad escolar está insertada en un contexto específico que no podemos olvidar; es por ello que diagnosticar cada realidad donde aprenden nuestros educandos es determinante para llevar a cabo cada proceso de trabajo independiente, y en particular establecer el tipo que se desarrollará; estas condiciones que rodean e influyen sobre el proceso formativo es lo que denominamos sistema de influencias educativas, las cuales son muy útiles para el desarrollo y crecimiento del individuo.

Se requiere, además, precisar el concepto de tutor, teniendo en cuenta que este ha tomado nuevas dimensiones, que distan de las tradicionales. Para Herrera (2006: 6), "el tutor es cada profesor siempre que interactúa con los alumnos", criterio con el cual coincidimos; por tanto, cada profesor universitario se convierte en tutor desde el momento que ofrece ayudas al estudiante para lograr desarrollar el trabajo independiente, el cual tiene fines formativos integrales. Para alcanzar los propósitos declarados, el tutor debe mantener un diagnóstico y seguimiento del nivel de desarrollo del estudiante, lo cual le facilitará determinar los niveles de ayudas que debe ofrecer para la realización de cada actividad orientada, sustentados en el principio de la disminución gradual de estos en la medida que alcancen mayores niveles de independencia.

La atención personalizada que debe ofrecer el tutor al estudiante que transita por los diferentes años de sus estudios universitarios es de vital importancia. Entre las razones que fundamentan este hecho se encuentran: la diversidad educativa, la existencia de un currículo que requiere de un proceso de adquisición gradual de conocimientos, actitudes, hábitos y habilidades cognitivas cada vez más complejos; además, la adquisición de un sistema de valores que demandan los estudios de nivel superior y, en general, la dinámica de un nivel de enseñanza donde reciben con mayor rigor las exigencias de una ciencia para la que se forman como profesionales de nivel superior.

El tutor debe saber diferenciar sus funciones, dependiendo de la ayuda que brinda en relación con la composición y el número de participantes, así como de los objetivos trazados en cada actividad, destacándose dos modalidades que se complementan para lograr el fin planificado:

• Trabajo individual. Se considera el que realiza el alumno por sí solo, el alumno con ayuda del tutor u otro compañero y el tutor con sus tutorados, aunque hay que señalar que un mismo grupo puede tener dos o más tutores. No obstante, el tutor propicia que el alumno pueda realizar el trabajo independiente según su propio estilo de aprendizaje y sus necesidades específicas; además, que desarrolle hábitos de estudio y entrene habilidades del pensamiento, lo cual favorece la actividad independiente y la independencia cognoscitiva al elevar el autocontrol, la autoevaluación y los intereses cognitivos.

El trabajo individual tiene como limitantes la imposibilidad del intercambio de opiniones y el enriquecimiento de los conocimientos a partir de la diversidad de criterios, por lo que es necesario que el trabajo independiente transite por un segundo momento:

• La discusión y socialización del trabajo independiente en grupo. Se entienden como la integración de cada uno de los grupos que desarrollaron el trabajo independiente individualmente. Si el grupo es pequeño y no tiene más de un tutor, también se pasa por este momento, ya que su función principal es la socialización, el de bate, la internalización de cada contenido, el principio de la doble formación.

Estos objetivos están dirigidos fundamentalmente a estimular el pensamiento divergente, encontrar puntos de vista y soluciones variadas, establecer el debate, el diálogo, la crítica constructiva, posibilitar la defensa de juicios propios, favorecer el desarrollo de habilidades interactivas y comunicativas (saber escuchar), propiciar el entendimiento (ponerse de acuerdo), desarrollar habilidades de expresión (aportar ideas, comprender) y establecer un ambiente cooperativo, donde el estudiante se convierte en aportador y receptor de conocimientos; el alumno interactúa con estudiantes que poseen menor dominio del contenido que él y ofrece niveles de ayudas, y también con otros que poseen mayor nivel de desarrollo y reciben ayudas para su formación.

Mediante su labor formativa, el tutor ayuda al educando a modificar modos de actuación y a cultivar valores que contribuyan a su enriquecimiento cultural y espiritual. La responsabilidad principal del tutor consiste en ser un animador y facilitador del autoaprendizaje que realizan los alumnos. Durante dicho proceso, el tutor se detiene en los diferentes niveles de ayudas que necesita el estudiante para pasar de un nivel de desarrollo a otro superior; para ello se apoya en el diagnóstico fino inicial y sistemático de cada estudiante tutorado, el cual arroja la caracterización del sujeto en cada momento del curso.

El contacto continuo con ellos, el trabajo en conjunto con el profesor-tutor, el análisis de cada resultado en las diferentes evaluaciones, los niveles de motivaciones personales de cada alumno con la materia que estudia, la reorientación del trabajo independiente a partir de la interacción con sus tutorados y de estos con sus compañeros, las habilidades intelectuales que posee, el contexto donde se desarrolla, los intereses por los cuales él labora, y los intereses profesionales que contiene cada asignatura, son funciones que le atañen al tutor durante todo el proceso formativo.

Para lograr un desarrollo sostenible en la aplicación de la alternativa propuesta, se requiere trabajar sobre la base de cinco principios esenciales, que favorecen la adquisición del conocimiento y el desarrollo de la independencia cognoscitiva como cualidad superior para aprender a aprender, enriquecidos a partir de la participación del tutor, como encargado de estructurar los diferentes niveles de ayudas desde la integración del sistema de influencias educativas, en beneficio del aprendizaje y la formación integral del educando:

• El trabajo independiente, concebido como proceso didáctico-formativo, deberá seguir el criterio del incremento sistemático de la complejidad de las actividades por desarrollar.

• Deberá realizarse de acuerdo con el criterio del incremento sistemático de la actividad práctica, investigativa y la independencia cognoscitiva.

• En su desarrollo, el tutor irá incrementando los niveles de ayudas en la medida que se incremente la complejidad de las tareas, hasta el punto de que el estudiante alcance niveles de aprendizajes superiores y desa-rrolladores.

• Los niveles de ayudas ofrecidos por el tutor deben disminuir a medida que el estudiante se acerque a los años terminales y desarrolle habilidades de independencia cognoscitiva e investigativa.

• Los niveles de ayudas deben caracterizarse por la alimentación constante de conocimientos, actitudes y valores, tanto de los profesores-tutores como de los compañeros de año, miembros y organismos de la comunidad.

Por lo tanto, la labor del tutor debe estar dirigida al trabajo personalizado desde el grupo durante el proceso de trabajo independiente, ya que en este se pueden desarrollar no solo ejercicios y actividades de carácter académico sino que contribuyen a la formación sociopolítica y de desarrollo de habilidades profesionales en cada alumno.

Las concepciones teóricas presentadas anteriormente se pueden concretar a partir de su implementación en la práctica pedagógica, lo cual hace más rico el trabajo que presentamos. Esta se puede graficar de la siguiente manera:

Para obtener resultados satisfactorios se necesita una preparación previa por parte de profesores y tutores, basada en las concepciones construidas sobre el PDTI, y los estudiantes deberán tener en cuenta desde el principio que: la organización racional del tiempo disponible para estudiar es imprescindible, así como el lugar donde trabajarán; el autoaprendizaje requiere dedicación y esfuerzo; por tanto, deberá utilizar técnicas adecuadas de estudio; comenzarán a trabajar para conocer qué saben de su propio aprendizaje y cómo es más efectivo su empleo (procesos metacognitivos); la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación continuas son indispensables, y serán una técnica útil para el desarrollo personal y la comprensión del mundo moderno globalizado; necesitan conocer su estado de desarrollo permanente a partir del desarrollo de habilidades metacognitivas.

Resultados

Entre los aspectos más significativos que dan validez a la propuesta, se encuentran: conceptos y tendencias de aprendizajes actuales, para desarrollar un correcto proceso de dirección del trabajo independiente; la bibliografía consultada y construida se convierte en material de preparación, que proporciona el conocimiento de núcleos teóricos para enfrentar el proceso de tutoría, y aporta argumentos para ayudar al tutor y al profesor a perfeccionar el PDTI.

También se brindan orientaciones metodológicas que sirven de guía, y ofrecen procedimientos y métodos para la dirección del trabajo independiente; se propicia el intercambio de experiencias entre los participantes, la construcción y reconstrucción de saberes, la cooperación, la socialización de la información y la vinculación consciente con las funciones tutorales, que son aplicables a todas las estructuras universitarias de la universalización, pero no siempre cuentan con la teoría necesaria para demostrar, controlar y evaluar cómo se dirige correctamente el PDTI, así como la función del tutor en dicho proceso, y cómo puede ser impartido en la práctica educativa por profesionales de la pedagogía y de cualquier otro sector, lo cual contribuye a su au-topreparación y a la de los tutores que involucra.

Conclusiones

La situación que matiza al mundo contemporáneo, y su desarrollo tecnológico, demandan nuevas alternativas para la formación y calidad educativas. De manera general, la idea trabajada para lograr aprender y enseñar en la sociedad del conocimiento redimensionan los roles del estudiante y del profesor a partir de una activación más sistemática del papel de gestión de ambos factores, así como del desarrollo consciente de habilidades de independencia cognoscitiva caracterizados por un proceso de dirección del aprendizaje determinado por el trabajo independiente, concebido como proceso didáctico y para la formación en contextos educativos específicos, matizados también por el papel novedoso del tutor como acompañante del desarrollo del educando.

Los modelos de enseñanza tradicionales se hacen insuficientes y descontextualizados para lograr la formación adecuada del ser humano; se necesita trabajar para cambiar la concepción del profesorado y del alumnado con respecto a la visión sobre el tema. Perfeccionar dichos modelos desde la perspectiva de la educación permanente a lo largo de la vida y el papel activo del estudiante en la gestión de esta, es el giro que necesitamos para lograr una pertinencia en tal sentido. El trabajo independiente, concebido como proceso de dirección didáctico-formativo, favorece la formación en contextos contemporáneos, la motivación del estudiante por la adquisición de conocimientos y la explotación útil de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

La literatura consultada ofrece elementos teóricos y metodológicos importantes sobre el trabajo independiente. Muchos autores lo describen como método, medio o forma en los diferentes momentos históricos por los cuales ha transitado en su evolución y desarrollo dialéctico propio, que se sustenta en la práctica pedagógica para su perfeccionamiento. Se presentan conceptos, que van desde su papel como la actividad que complementa la adquisición de conocimientos hasta la vía para lograr independencia y desarrollo en el estudiante; no obstante, se aprecian carencias acerca de cómo dirigir el mismo, en particular en los modelos de la enseñanza semipresencial de la universidad contemporánea, al no concebirse como proceso didáctico a partir del cual se incide en la formación del profesional; tampoco se ha vinculado al tutor en dicho proceso como dinamizador y conductor del desarrollo personal del estudiante.

El trabajo independiente, concebido como proceso didáctico a partir del cual se incide en la formación integral del profesional, apoyado en la labor del tutor, es una propuesta alternativa para lograr aprender y enseñar en la sociedad del conocimiento, a través del tránsito flexible del estudiante por su formación, tomando en cuenta su vinculación con la práctica, el entorno y el uso de las tecnologías. El trabajo unificado entre el profesor, el tutor y el estudiante compromete a cada miembro con la formación personalizada, desde lo grupal, en cada espacio universitario; redimensionar las funciones desde la perspectiva del trabajo colaborativo, donde cada uno aporta conocimientos en beneficio social, constituye una idea novedosa y a la vez consecuente con la época; hace más viable, humano y esencial el proceso formativo.


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