Tutoría entre pares como una estrategia
pedagógica universitaria

Peer tutoring as an educational strategy in college

Tutoria entre pares como estrategia pedagógica universitária

Fecha de recepción: 2011-03-24
Fecha de aceptación: 2011-06-28

Claudia Esperanza Cardozo-Ortiz
Magíster en Pedagogía. Docente de Cátedra, Universidad Industrial de Santander, Escuela de Enfermería, Bucaramanga, Colombia. claudiaecardozoo@yahoo.es

Resumen

Se presenta la experiencia de "tutoría entre pares", desarrollada en una universidad de Bucaramanga, Colombia, con el propósito de crear condiciones y escenarios deformación universitaria que permitan autorregular los aprendizajes e incorporar nuevas estrategias en la relación pedagógica estudiante-profesor.

El proceso metodológico etnográfico permitió leer e interpretar la realidad desde las categorías y subcategorías que emergieron en el análisis.

Los resultados se organizaron en cuatro ejes, así: fusión de valores y academia, donde se comparte, se construye y se crean vínculos integradores; tutores que ejercen de aprendices y mediadores; actores educativos facilitadores de la labor tutorial, y necesidad de mayor compromiso de la comunidad universitaria.

Palabras clave

Rendimiento académico, educación universitaria, estrategias de enseñanza, tutoría, relaciones entre pares, Universidad Industrial de Santander, Colombia (fuente: Tesauro de la Unesco).

Abstract

This article describes a peer tutoring experience developed at a university in Bucaramanga, Colombia to create the conditions and scenarios required in higher education to self-regulate academic learning and incorporate new strategies into the student-teacher relationship. The ethnographic methodological process made it possible to understand and interpret existing circumstances based on the categories and sub-categories that emerged from the analysis. The findings were organized into four pivotal areas; namely, a union of values and academia, where integrating ties are shared, constructed and created; tutors who serve as learners and mediators; educational actors who facilitate the mentoring process; and the need for a greater commitment on the part of the university community.

Key words

Academic performance, university education, teaching strategies, mentoring, peer relationships, Universidad Industrial de Santander, Colombia (Source: Unesco Thesaurus).

Resumo

O artigo apresenta a experiência de "tutoria entre pares", desenvolvida em uma universidade de Bucaramanga (Colômbia) a fim de criar condições e sitios de treinamento que permitem auto-regular as aprendizagens e incorporar novas estrategias de ensino na relação professor-aluno.

A abordagem metodológica etnográfica permitiu ler e interpretar a realidade a partir das categorias e subcategorias que surgiram na análise.

Os resultados foram agrupados em quatro áreas: fusão de valores e academia, onde são partilhados, construídos e criados vínculos integradores; tutores que são também aprendizes e mediadores; atores educativos facilitadores do trabalho de tutoria; e necessidade de obter maior empenho da comunidade universitária.

Palavras-chave

Desempenho acadêmico, ensino superior, estrategias de ensino, tutoria, relacionamentos entre pares, Universidade Industrial de Santander, Colômbia (Fonte: Thesaurus UNESCO).

 

Introducción

En la actualidad, en las instituciones educativas universitarias, el bajo rendimiento académico se sigue considerando como una de las principales problemáticas que afectan a los estudiantes y a las mismas instituciones. Dado que las universidades no están completamente preparadas para dar respuesta a las situaciones particulares de los jóvenes y orientar los procesos que esta nueva experiencia educativa representa para ellos, surge la necesidad de crear condiciones y escenarios de formación que permitan autorregular los aprendizajes e incorporar nuevas estrategias en la relación pedagógica estudiante-profesor.

Si bien se encuentran algunos estudios internacionales y nacionales sobre tutoría universitaria, la mayoría están orientados al acompañamiento del profesor al estudiante, pero hay pocas experiencias sobre la cooperación entre estudiantes. En el caso particular de Colombia, existe una marcada tendencia hacia la tutoría en la educación superior a distancia, donde la labor tutorial es ejercida por el profesor. Los referentes teóricos del presente estudio son: tutoría universitaria, aprendizaje colaborativo, formación integral, mediación en el aprendizaje, concepciones y prácticas pedagógicas, los cuales en interacción con el proceso metodológico etnográfico permitieron leer e interpretar la realidad desde las categorías y subcategorías que emergieron en el análisis.

Este artículo presenta los resultados de una investigación realizada en torno a la experiencia de tutoría entre pares denominada Programa de Asesoría para el Mejoramiento del Rendimiento Académico (Pamra), la cual se desarrolla en una universidad pública de Bucaramanga. El estudio incluyó diferentes actores que participan en el escenario de la educación superior, dada la importancia del programa y su influencia en los procesos académicos de la institución. La investigación buscó acercarse a las diversas miradas de la comunidad educativa, y los objetivos fueron: identificar las concepciones, caracterizar las prácticas pedagógicas, explorar el sentido pedagógico, determinar el sentir e identificar las sugerencias y expectativas de los participantes (Cardozo, 2010).

Los resultados obtenidos se organizaron en cuatro ejes: un programa caracterizado por la fusión de valores y academia, en el cual se comparte, se construye y se crean vínculos integradores; una tutoría universitaria, donde el tutor ejerce de aprendiz y mediador en escenarios que crean y recrean el conocimiento; una comunidad educativa, representada por algunos actores que facilitan y apoyan la labor del programa, pero también por otros poco visibles y un tanto indiferentes. Por último, surgen unas expectativas hacia el programa, que reclaman mayor visibilización del mismo y más apoyo y compromiso de la comunidad universitaria, particularmente de los profesores, hacia la labor del tutor.

La tutoría universitaria, poco a poco, se ha venido convirtiendo en un tema de interés para las instituciones educativas superiores, dada la necesidad de brindar a los estudiantes nuevas oportunidades de aprendizaje, en las cuales ellos sean los principales actores. Sin embargo, no se debe olvidar el importante papel que tiene el profesor como guía en la estrategia tutorial, pues el estudiante tutor necesita afianzar y fortalecer su rol, acompañado y guiado por un profesor que le ayude y le permita, en diferentes momentos del proceso, adquirir las bases y herramientas tutoriales requeridas para esta labor pedagógica.


Referentes investigativos y teóricos

Algunos estudios han encontrado que paralelamente al proceso de aprendizaje individual, la comunidad de la clase construye un conocimiento valioso elaborando sus propios significados y funcionando en forma colaborativa, tanto en el análisis de los modelos teóricos como en la investigación sobre la práctica. Asimismo, se ha podido constatar la importancia de la orientación a los alumnos en la universidad, sobre todo en los primeros cursos, dadas las exigencias en la enseñanza superior; tarea que deben desarrollar tanto los profesores tutores como los compañeros tutores. De igual manera, las actividades colaborativas entre compañeros de clase mejoran el resultado académico, aunque se realicen en clases numerosas, como las universitarias.

Por otra parte, se ha determinado que en la tutoría entre pares se puede apostar al desarrollo académico integral, pues se potencian las habilidades básicas para el desempeño académico, el aprendizaje, la autoestima y el desarrollo de competencias sociales. De la misma forma, se ha encontrado que la ayuda ofrecida entre compañeros potencia las capacidades, la seguridad y la autonomía en la autorregulación de los procesos. En el mismo sentido, el aprendizaje basado en problemas, como estrategia de aprendizaje dentro de la tutoría entre pares, permite aumentar el vocabulario técnico y el juicio crítico, mejorar la capacidad para resolver problemas, valorizar y jerarquizar el trabajo en grupo.

Otros estudios han encontrado que algunos estudiantes no poseen herramientas para ejercer un buen desempeño académico, ya sea por inadecuados hábitos de estudio o por procesos enseñanza y aprendizaje deficientes, que asociados a situaciones familiares, económicas y sociales contribuyen a desmejorar notablemente el proceso de formación. Por otra parte, el modelo de aprendizaje entre pares retroalimenta la exploración de nuevos dominios, a partir de los diferentes niveles de aprendizaje de los estudiantes, y se ha determinado que la creación de un modelo de tipo relacional constructivista entre iguales permite al estudiante tutor asumir una función mediadora, que posibilita que los tutelados aprendan a aprender y mejoren su rendimiento académico.

Los escritos sobre tutoría universitaria enfatizan que el aprendizaje a lo largo de la vida aparece como una necesidad, si se quiere garantizar el principio latente de una mayor profesionalización y competitividad de los estudiantes en un mundo globalizado, cambiante y tecnificado, lo cual exige una educación relacionada con el contexto, una nueva oferta formativa de acuerdo con las demandas sociales y, en definitiva, una manera diferente de enseñar y aprender, basada en las competencias personales y profesionales que la nueva situación exige. De esta manera, en la formación del estudiante se requiere optar por un sistema de aprendizaje que, como el tutorial, lo motive a construir, con ayuda de otro, el conocimiento, e interpretar de manera significativa el mundo que le rodea (Gairín y otros, 2004). Las acciones de acompañamiento tutorial se consideran un refuerzo de los aprendizajes ya producidos, de tal manera que fluyan con más fuerza, rapidez, seguridad y, a veces, también armonía, de modo que permitan consolidar lo que ya está estructurado. En dicho proceso, el tutor considera la clase como un todo que conjuga lo académico y lo personal, con el objeto de desencadenar y orientar procesos integrales de aprendizaje, actividades estas que, entendidas en un sentido más profundo, buscan que el estudiante participe en ellas con sus cualidades y defectos, con sus logros y problemas; de esta manera, la relación tutor-alumno adquiere entonces más sentido y se hace más enriquecedora (Schwartz y Pollishuke, 1998).

De acuerdo con los anteriores planteamientos, se considera que la tutoría universitaria nace y se mantiene en el contexto de la educación superior, como una forma de dar respuesta a las necesidades comunes de estas instituciones y sus estudiantes. Está referida al acompañamiento académico por parte de personas que, además de conocer sobre el tema, adoptan nuevos enfoques de la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación, que motivan al estudiante a aprender de manera independiente, sin olvidar que existen otros que lo acompañan en la construcción de su conocimiento. Es así que la adopción de un sistema de tutorías, en el marco actual de la enseñanza universitaria, se constituye en un factor clave que ayuda a dinamizar este nuevo modelo formativo, cuyo eje central lo conforman el proceso de aprendizaje del estudiante y el papel que desempeñan los tutores, quienes han de asumir este nuevo reto para centrar sus esfuerzos en facilitar el logro de las competencias y estimular el aprendizaje del alumnado. Además, la tutoría apunta a hacer realidad el propósito de formación integral, la cual se define como:

El proceso continuo, permanente y participativo que busca desarrollar armónica y coherentemente todas y cada una de las dimensiones del ser humano (ética, espiritual, cognitiva, afectiva, comunicativa, estética, corporal y sociopolítica), a fin de lograr su realización plena en la sociedad (Acodesi, 2005, p. 13).

Asumir la formación integral como el "norte" del trabajo educativo implica adelantar un largo y definitivo proceso de transformación de los paradigmas mentales y las mismas prácticas educativas de los actores comprometidos; en particular, es necesario identificar e interrelacionar todo el proyecto educativo para que no se entienda como un elemento desarticulado, sino que se retome su propósito y se haga realidad movilizando las acciones necesarias. Es urgente que la universidad actual plantee una pedagogía propia con un radical fondo humanista, y requiere aceptar la transformación que ha sufrido con el crecimiento del número de estudiantes y su complejidad organizativa (García, 1991), dado que dicha institución tiene como una de sus principales tareas responder al reto de la formación integral, lo que significa apoyar el desarrollo de los pilares básicos del conocimiento, como señaló la Comisión Delors de la Unesco, a saber:

Aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en las actividades humanas; por último, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores (Delors y otros, 1996, pp. 95, 96).

Hacer real este propósito de formación integral en la universidad se constituye en un reto un tanto ambicioso y nada fácil de lograr, más aún en las actuales circunstancias de la educación superior y de la sociedad. De aquí la importancia que tiene la adopción de estrategias pedagógicas de apoyo a los procesos tutoriales universitarios, de las cuales cobra relevancia el aprendizaje colaborativo entre estudiantes, entendido como un sistema de interacciones que permite una clara organización y lleva a un mejor trabajo en equipo. Se plantea que:

La cooperación consiste en trabajar juntos para alcanzar objetivos comunes. En una situación cooperativa, los individuos procuran obtener resultados que son beneficiosos para ellos mismos y para todos los demás miembros del grupo (Johnson y Johnson, 1999, citado por Díaz & Hernández, 2005, p. 107).

De esta manera, el aprendizaje colaborativo se constituye en una estrategia educativa de mucha trayectoria, que poco se aprovecha en toda su potencialidad, para obtener todas sus ventajas como valiosa herramienta educativa orientada al desarrollo de individuos independientes, responsables y productivos. Es aquí donde los tutores deben actuar como mediadores, invitando a los alumnos a utilizar sus propios recursos de manera creativa, para resolver situaciones académicas empleando técnicas y elementos que integran el aprendizaje colaborativo, a fin de mantener un ambiente armonioso y productivo en el grupo (Priestley, 1996). En este sentido, no cabe duda de que el aprendizaje colaborativo es muy útil como estrategia para socializar el conocimiento, facilitar el aprendizaje mutuo y posibilitar el aprender a convivir (Aguilar y otros, 2003). Por otra parte, en el aprendizaje colaborativo se trabaja para alcanzar metas comunes, que son incentivos de ayuda para generar un espíritu de equipo y motivar a los estudiantes a apoyarse entre sí. Pero si bien se enfatiza en las metas grupales, el aprendizaje individual es importante en el aprendizaje colaborativo, dada la responsabilidad individual que cada miembro del grupo tiene en los conceptos y las habilidades que se enseñan (Eggen y Kauchak, 1999).

En el proceso de aprendizaje colaborativo, el papel de la mediación cobra importancia atendiendo a los planteamientos de Vigotsky en cuanto a los niveles de desarrollo individual y la denominación de zona de desarrollo próximo, definida como: "la distancia entre el nivel de desarrollo real, en tanto determinado por la capacidad de resolver problemas de manera independiente, y el nivel de desarrollo potencial, en tanto determinado por la capacidad de resolver problemas bajo la dirección de un adulto o en colaboración con pares más capacitados" (Wertsch, 1988, p. 84). Esta definición, unida a la concepción del organismo humano como un sistema abierto que puede ser modificado, debería poderse constatar en la práctica educativa, la cual exige un cambio de paradigma que lleve a adquirir conciencia de las posibilidades de mediación en los procesos de enseñanza y aprendizaje (Tébar, 2003). Dada su responsabilidad, el mediador debe asumir una actitud reflexiva sobre su propia práctica, y lograr mediar procesos de formación, de manera que eduque para vivir y no solo para saber. En este sentido, ofrecer una educación de este tipo exige la reflexión para identificar claramente los destinatarios de la acción educadora, para conocer, comprender y tener claves y patrones que ayuden a analizar las propias prácticas y a decidir transformarlas mediante propuestas innovadoras, que favorezcan mejores resultados en la formación y el aprendizaje (Corredor, Pérez & Arbeláez, 2009).


Perspectiva metodológica

El estudio se realizó en la Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, institución educativa que viene desarrollando el Programa para el Mejoramiento del Rendimiento Académico (Pamra), con el objetivo de proporcionar al estudiante estrategias que apoyen su proceso de formación profesional, mediante la disminución de la problemática del bajo rendimiento académico y la deserción universitaria, apoyándose en diversas estrategias metodológicas y educativas, como tutorías académicas entre pares, formación y asesoría psicopedagógica a los estudiantes tutores y tutorados, programadas de acuerdo con sus necesidades específicas. El programa es una valiosa forma de acompañamiento realizado con y para la comunidad universitaria, que brinda la oportunidad de mejorar el rendimiento académico, adaptarse al medio universitario, identificar y superar factores que llevan a deserción institucional y fortalecer, además, otros componentes del desarrollo humano de los estudiantes. Las tutorías son realizadas por estudiantes que se encuentran en últimos niveles de formación y se han distinguido por su rendimiento académico y calidad humana. La tutoría se desarrolla en grupos pequeños y se fundamenta en la conformación de comunidades de trabajo alrededor de un tema de interés, con sentido de aprendizaje colaborativo.

El propósito de la presente investigación fue reconstruir las concepciones y prácticas pedagógicas que se han dado en el Pamra, desde la mirada de sus actores y la comunidad educativa; se hizo necesario acceder, por una parte, a la comprensión del "sentido" de lo que los participantes quisieron decir con sus palabras, acciones e inmovilidades, y, por otra, a la posibilidad de construir generalizaciones para entender los aspectos comunes desde ellos mismos. Para lograr lo anterior, se optó por un enfoque de investigación cualitativo, donde el esfuerzo de comprensión se aborda no solo como la captación del sentido de lo que el otro quiere decir a través de sus palabras, acciones e inmovilidades, sino también como la posibilidad de construir generalizaciones, para entender los aspectos comunes desde los participantes (Sandoval, 1996).

De acuerdo con los objetivos de la investigación y en compatibilidad con el enfoque, la propuesta metodológica que se utilizó fue la etnografía, entendida esta como:

Una descripción o reconstrucción analítica de escenarios y grupos culturales que recrean para el lector las creencias compartidas, prácticas, artefactos, conocimiento popular y comportamiento de un grupo de personas (Goetz y LeCompte/1988, p. 28).

El trabajo etnográfico se enmarca dentro de dos premisas importantes: el estudio de la conducta humana en los escenarios naturales donde ella ocurre y la comprensión adecuada del mundo de significaciones que las personas le atribuyen a sus propias experiencias y conforman su universo simbólico, que para este caso es el Pamra. Los participantes obtuvieron información previa sobre el estudio y manifestaron su voluntad de estar en él, y fueron, por una parte, representantes de la comunidad educativa, como directivos universitarios, estudiantes, profesores y personal administrativo, y por otra, integrantes del Pamra, como directivos y coordinadores del programa, estudiantes tutorados y estudiantes tutores. El número total de participantes fue de 150, los cuales contribuyeron con sus aportes en distintos momentos del estudio.

En el periodo en que se desarrolló la investigación se tuvo la oportunidad de compartir diversas experiencias con los participantes, que permitieron el acercamiento y reconocimiento de los diferentes escenarios y realidades en los que se encontraban inmersos. Los instrumentos utilizados para recolectar la información fueron, principalmente: observaciones de no participantes, diálogos informales, cuestionarios y entrevistas semiestructuradas y con profundidad, los cuales facilitaron la reconstrucción del grupo estudiado, recreando sus creencias, prácticas, conocimientos y comportamientos, dando especial dedicación a las experiencias significadas como relevantes para los actores y que marcaron su cotidianeidad. El proceso de investigación se constituyó en un encuentro con la práctica tutorial y permitió una aproximación a la misma desde los diferentes participantes, identificando las potencialidades de la tutoría entre pares y mostrando algunas necesidades, que bien abordadas ayudarían a fortalecer la labor del Pamra. En el estudio, el proceso de sistematización y análisis permitió estructurar la información desde cuatro ejes, los cuales dieron lugar a las categorías (entendidas como los aspectos que dan cuenta de la mirada de los actores) y subcategorías (que permitieron fundamentar las anteriores); a su vez, estas se integraron en dos categorías centrales, desde donde se realizó la interpretación. La matriz final de categorías se puede observar en el cuadro 1.

A continuación se presentan los resultados, agrupados de acuerdo con los objetivos propuestos en el estudio:

Objetivo: identificar las concepciones que sobre el Pamra tienen sus actores y la comunidad educativa.
Categoría central: aprendizaje colaborativo: escenario que crea y recrea el conocimiento desde principios integradores.
Categoría: programa con sentido humano, académico e integrador.

Los estudiantes tutorados y tutores destacan del programa que la fusión de academia y valores es una oportunidad para compartir y construir. Durante las entrevistas, los estudiantes manifiestan que el "Pamra es una forma de ayuda para que podamos mejorar nuestro rendimiento académico y no debamos irnos de la universidad", dado que el programa fue concebido como una estrategia de apoyo para que el estudiante pueda mejorar su rendimiento académico y solucionar las dificultades que se le presentan, principalmente en el inicio de su vida universitaria. A su vez, los estudiantes identifican una concepción de formación integral, al afirmar: "estar en el Pamra es una forma de brindar ayuda, no solo académica sino en diferentes aspectos de la vida", pues, "(...) hay apoyo para las diferentes necesidades afectivas y sociales de las personas". Otro elemento identificado por los estudiantes es el sentido humanizado del programa, dado que "(...) se tiene en cuenta no solo el saber del estudiante, sino también lo que es y siente como persona". Estas concepciones sobre el programa fueron manifestadas de manera común por quienes comparten vínculos y desarrollan acciones conjuntas desde el mismo momento en que inician su relación tutorial, "como forma de construir comunidades de aprendizaje, estableciendo conexiones entre sí y con la comunidad" (Yus, 2001).

De igual forma, el programa es concebido como un puente que une a estudiantes y tutores con otros miembros de la institución educativa, en aras de construir comunidad, dado que los estudiantes tutorados expresan en los diálogos que "la construcción de comunidad se da en la medida que todos unimos esfuerzo por lograr los objetivos", pues las relaciones que se establecen alrededor del proceso tutorial permiten trabajar como unidad común hacia el logro de objetivos de aprendizaje y formación. Por su parte, los tutores refieren que "el trabajo que se hace en la tutoría es una forma de crear sentido de pertenencia por la universidad y fortalecer el sentimiento de que todos somos uno"; al trabajar por y con los otros, se fortalece el valor de la solidaridad y el sentido de pertenencia, observados en las diferentes interacciones durante la tutoría y en otros espacios donde se comparte con los compañeros y con otros miembros de la comunidad, en la cotidianeidad de la vida universitaria. En este sentido, algunos directivos académicos y profesores expresan: "(...) se construye comunidad como apoyo a la misión educativa, al mostrarles a los estudiantes otra cara de la vida universitaria", identificando un concepción del programa como participante activo en el logro de una mejor calidad de vida académica, con el apoyo y compromiso desde las diferentes instancias de la comunidad educativa.

Para lograr la construcción de comunidad, el programa aúna esfuerzos con otros programas institucionales que igualmente propenden por el bienestar común de las personas, en aras de potenciar esfuerzos hacia la consecución de dicho objetivo. En este sentido, se desarrollan actitudes positivas hacia los valores de colaboración y solidaridad, impulsando el ejercicio del diálogo y la convivencia entre personas y grupos sociales (González, 1982). La experiencia tutorial entre pares aporta en la consolidación de la comunidad educativa y en el logro de propósitos comunes, constituyéndose en una muestra de formación académica con sentido humanizado, que propende por acciones más integradoras, facilitadoras de cultura de vida y mejores sociedades.

Durante la investigación se encontró que la formación desde lo humano y académico representa para los participantes un valor significativo del programa. La motivación e interés de los tutores y estudiantes que viven esta experiencia educativa se expresa en acciones concretas, referidas principalmente a continuar trabajando por su formación, a incentivar a que otros también lo hagan y a mostrar los beneficios que han obtenido durante el proceso desarrollado.

Objetivos: - Caracterizar las prácticas pedagógicas realizadas dentro del Pamra.
- Explorar el sentido pedagógico que subyace al Pamra.
Categoría central: aprendizaje colaborativo: escenario que crea y recrea el conocimiento desde principios integradores.
Categoría 1: rol del tutor: aprendiz y mediador.

Dado que las nuevas necesidades formativas deben estar dirigidas a fomentar la autonomía de los alumnos, a elaborar y construir las propias interpretaciones y a reconstruir el conocimiento científico (Pozo, 2002), se hace visible desde el programa el aporte pedagógico y social hacia los estudiantes durante la labor tutorial, en la que tanto tutor como estudiante se ayudan mutuamente en el fortalecimiento y mejoramiento académico, gracias al refuerzo permanente alrededor de la temática objeto de estudio. Para los estudiantes tutorados: "el tutor es una persona que escucha y entiende al otro, por lo que no se siente temor al expresar las inquietudes, como sucede normalmente en una clase"; ellos identifican en el tutor a un guía que los puede ayudar a sortear los obstáculos que se les presentan en el camino hacia el logro de sus metas académicas, y se sienten reconocidos como personas. El tutor atiende las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y establece con ellos relaciones abiertas, mediadas por el respeto y la solidaridad. Es representativo que los estudiantes manifiesten que "gracias a la ayuda que reciben del tutor, pueden pasar las materias y evitar quedar fuera de la universidad (...)". Por su parte, los tutores perciben que la comunidad educativa valora su trabajo, al expresar: "tenemos buena aceptación por parte de las directivas académicas, y de los estudiantes que se benefician". Los directivos universitarios, el personal administrativo y algunos profesores reconocen la importancia del tutor como un actor importante en el mejoramiento académico y personal de los estudiantes, y manifiestan que algunas veces deben asumir las responsabilidades propias de los profesores; en este sentido, afirman que "(...) son el complemento a la labor del profesor, y muchas veces su reemplazo, cuando en la clase no se logra brindar la debida atención al estudiante" o "no ha logrado comprender". Las acciones del tutor se caracterizan por su condición de mediador, destacando la facilidad de cooperación, escucha, empatía y comprensión de las necesidades propias de los alumnos (Tébar, 2003), aspectos referidos y observados en el estudio durante las relaciones que se entretejen en torno a la tutoría, cuando se brinda la debida atención al quehacer, al sentir y al ser de los estudiantes.

Igualmente, se identifica que la formación del tutor se construye y reconstruye en el quehacer, pues la labor desarrollada le aporta experiencia como "profesor o guía" en el proceso de aprendizaje y mejoramiento académico de los estudiantes. Dicha labor permite, además de reforzar sus conocimientos y habilidades profesionales, adquirir y mejorar las habilidades sociales y pedagógicas, de gran importancia para su futuro desempeño laboral, lo cual es considerado por los tutores cuando expresan que "ser tutor aporta experiencia en el desempeño como profesor, abriendo posibilidades de trabajo futuras, incluso en la misma universidad, lo que ya les ha ocurrido a algunos tutores". Sin embargo, se identifica la necesidad de una formación más profunda, completa y específica de los tutores, de tal forma que les permita llevar a cabo una labor educativa más sustentada en lo conceptual, didáctico y metodológico. Al respecto, los tutores expresan: "el programa brinda asesorías y capacitaciones que nos ayudan a conocer mejor a los estudiantes y saber lo que cada uno necesita para aprender", y "nos fortalecemos como profesores y como personas". Asimismo, los estudiantes refieren que "los tutores del programa son los mejores estudiantes de la universidad, son muy buenos en la materia, pero algunos no saben enseñar (...)", y algunos profesores expresan que: "el tutor necesita contar con mayores elementos pedagógicos, que le ayuden a orientar mejor a los estudiantes (...)", pero, "no se debe pretender que el tutor sea un pedagogo, pues para eso se requiere una preparación que ni siquiera muchos profesores tienen". Estos planteamientos se convierten en un reto para el programa y para el mismo tutor, dado que su papel como sujeto activo en el aprendizaje de los estudiantes fortalece procesos formativos, en aras de contribuir a la calidad académica universitaria; así, para Zabalza (2004), quien enseña deberá tener, además de un alto nivel de competencia en su materia, habilidades comunicativas y compromiso con el aprendizaje.

Categoría 2: tutoría entre pares: propuesta de aprendizaje y formación.

Se concibe que el trabajo entre pares mejora la calidad universitaria, al crearse vínculos y fortalecer relaciones entre compañeros, que aportan al desarrollo social y cognitivo y a una efectiva socialización, pasando de ser solo un "trabajo en grupo" a ser uno compartido, asumido de forma organizada por todos como responsables del éxito común. En las observaciones efectuadas a los diferentes grupos de tutoría, se encontró que al trabajar con un par, el estudiante se percibe a sí mismo como una persona más segura y "capaz" de resolver eficazmente sus situaciones, lo cual se traduce en el logro de su empoderaimiento para transformarse a sí mismo y transformar las realidades de los otros con quienes se relaciona; así se refuerza el concepto de interacción social como mecanismo para el desarrollo. Los estudiantes identifican que las interacciones que se producen al trabajar con otros iguales: "disminuyen las tensiones, que muchas veces bloquean el aprendizaje en una clase normal"; además, "es más fácil que aprendamos con un igual, pues se tiene mayor facilidad de expresar lo que cada uno conoce y siente". Igualmente, los tutores expresan que "trabajar de igual a igual con nuestros compañeros nos permite crear mayor compromiso con lo que hacemos, pues de nosotros dependen en gran parte los resultados que ellos obtengan", lo cual se aprecia en el estudio, al observar cómo el tutor logra acercarse a la realidad del estudiante y apropiarse de ella de forma tal que, uno y otro, se compenetran y se comprometen para alcanzar, de acuerdo con sus posibilidades, los objetivos propuestos para cada uno de los encuentros. Esta interacción entre iguales es la que produce la confrontación de puntos de vista moderadamente divergentes, que se traducen en una mejora de la comunicación, una toma de conciencia y en un reconocimiento del punto de vista del otro (Piaget, 1984).

En esta misma propuesta de tutoría entre pares, la perspectiva colaborativa potencia el aprendizaje; al trabajar con y por el estudiante se atiende aquello que realmente necesita para mejorar su rendimiento académico. En el proceso de aprendizaje desarrollado en la tutoría se hace posible que la igualdad de derechos se convierta en igualdad de oportunidades, al descubrir el valor de trabajar juntos, privilegiar el respeto, la tolerancia, el pensamiento crítico y reflexivo. Durante los diálogos, los estudiantes manifiestan: "la colaboración entre compañeros nos ayuda a aprender, pues todos participamos y formamos grupos de estudio donde aprendemos de forma entretenida". En cuanto a la organización del aula, los estudiantes se distribuyen en pequeños grupos heterogéneos, para potenciar el desarrollo individual en colaboración de los demás; esta situación es valorada por los tutores, para quienes la estrategia de colaboración entre pares debe atender, prioritariamente, las necesidades individuales, pues: "no todos los estudiantes se encuentran en el mismo nivel de conocimiento, así que a veces se subdivide el grupo en grupos aún más pequeños para facilitar las asesorías". Algunos profesores plantean que: "si no podemos lograr interesarnos por los otros y que los otros se interesen por nosotros, de nada sirve el esfuerzo por querer construir mejores sociedades, fundamentadas en el bienestar colectivo", lo cual se aprecia en el estudio, al valorarse la colaboración como una forma de trabajar de manera comprometida en el logro de resultados beneficiosos para todos los miembros del grupo.

Objetivo: determinar el sentir de los participantes sobre el Pamra.
Categoría central: escuela de tutores, encuentro entre la formación integral y la comunidad educativa: simbiosis que consolida la calidad universitaria.
Categoría: comunidad educativa: varias miradas, un mismo horizonte académico.

El programa es reconocido desde la comunidad educativa por sus valiosos aportes al logro de los propósitos misionales de la universidad; en tanto, se ha convertido en una estrategia de ayuda a los estudiantes y de apoyo para mantener la calidad académica. En este sentido, se percibe que la dirección universitaria facilita el mejoramiento académico, al existir compromiso de su parte, traducido en mejoras para el programa. Para las directivas universitarias: "los esfuerzos conjuntos por ayudar al estudiante en su tránsito por la universidad nunca serán demasiados, comparados con los beneficios que la universidad obtiene". Este compromiso de la dirección ha sido clave en la motivación por continuar apostándole al fortalecimiento del programa como un elemento dinamizador de los procesos de aprendizaje y formación de los estudiantes, así como de una mejor calidad académica, lo cual es ratificado por los estudiantes al afirmar que "de nada servirían tantos esfuerzos de unos, si la cabeza principal no se compromete". A su vez, los tutores identifican mayor acogida por parte de los estudiantes hacia el programa, lo que ha llevado a un crecimiento sustancial del mismo y a "la necesidad de contar con mayor apoyo desde las diferentes instancias universitarias". En los diálogos con estudiantes, estos hacen reconocimiento a: "la ayuda que la dirección universitaria ha dado, principalmente en los últimos años, con la ampliación de los servicios del programa en las diferentes sedes de la universidad", y también "al aumentar los recursos para la biblioteca y el centro de tecnologías de información y comunicación", lo cual fue evidenciado durante las observaciones realizadas en los lugares referidos.

El apoyo de la comunidad educativa, de igual manera, es percibido desde la participación de los estudiantes comprometidos con su formación y la de sus compañeros, lo que ha significado un invaluable aporte, dado que el programa se hace "con y para ellos". Para los estudiantes tutorados: "estar en el Pamra es estar en un programa que se preocupa realmente por nosotros desde diferentes aspectos académicos y sociales"; allí "somos respetados y valorados por lo que somos y hacemos en beneficio de todos". Al trabajar juntos se genera compromiso por lo que se hace y por quien lo hace, y se logra, además, desarrollar habilidades básicas de relación, importantes para el desempeño profesional y social (Benito y Cruz, 2005).

En el caso de los tutores, ellos son el eje dinamizador del programa, pues junto con sus estudiantes trazan metas y trabajan por alcanzarlas, y dejan ver su compromiso con la labor que realizan. Las directivas universitarias y algunos profesores manifiestan que "sin los tutores no se podría hacer real el propósito del programa de ayudar a mejorar el rendimiento académico, pues son estos los que impulsan sus acciones", además, "sin ellos, el programa hubiera sido solo un sueño por tener una mejor universidad y unas mejores personas". De modo particular en la educación superior, "(...) se hace necesario mediar el proceso de formación de manera que se eduque para vivir, no solamente para saber, se eduque para dar sentido y significado a cuanto se hace dentro de un mundo en constante cambio (...)" (Corredor, Pérez & Arbeláez, 2009, pp. 18, 19).

Por otra parte, la participación de los profesores ha sido poco visible, ya sea por indiferencia o desconocimiento hacia el programa. Al respecto, unos profesores afirman: "algunos profesores no conocen y otros no comparten la filosofía del programa", y "por no tener vinculo directo con los tutores, no valoran la tutoría como un elemento de ayuda a su clase". Esta concepción ha sido entendida desde diversas razones, siendo la principal el origen del programa, pues este nació de una instancia universitaria administrativa al servicio de los estudiantes, pero no de una instancia académica, lo cual lleva a que el programa sea percibido por los profesores como "desarticulado" de los programas académicos, y que ellos no lo reconozcan como parte de las acciones pedagógicas de ayuda al estudiante, dado que "no nació en la academia". Asimismo, algunos profesores manifiestan: "no es que los profesores rechacen el programa, es que son indiferentes, pues muchos ni siquiera lo conocen", y "los pocos que participan lo hacen por voluntad propia y por compromiso personal con los estudiantes". Existen profesores que están vinculados al programa por la convicción de ayudar al estudiante en su proceso de aprendizaje, pero son muy pocos. Se identifica que los profesores de las "asignaturas críticas" (en las que más pérdida y repitencia se presenta) son los que menos interés o motivación tienen por conocer o participar del programa. Los tutores manifiestan que "algunos profesores no se relacionan con los tutores y estudiantes del programa"; para ellos, "solo el estudiante es el responsable de aprender y de formarse"; es así que los estudiantes refieren: "sentirse solos enfrentando situaciones nuevas en la universidad, que les producen temor, y cuando recurren a sus profesores, algunas veces no encuentran lo que esperan, y siguen su recorrido tratando de encontrar una luz en el camino". Ellos ven al profesor "más preocupado por dictar su clase que por conocer a quienes asisten a ella", lo cual crea distancias entre los intereses de uno y otro, pues enseñar no es simplemente seleccionar, organizar y desarrollar contenidos, enseñar implica gestionar los procesos de enseñanza y aprendizaje en un contexto determinado y con un grupo de estudiantes con características particulares (Zabalza, 2004).

Objetivo: identificar las sugerencias de los actores del Pamra y la comunidad educativa para fortalecer el programa.
Categoría central: escuela de tutores, encuentro entre la formación integral y la comunidad educativa: simbiosis que consolida la calidad universitaria.
Categoría 1: visibilidad del programa desde el apoyo docente y las directivas universitarias.

La importancia de lograr mayor aceptación y apoyo de la comunidad educativa hacia el programa impulsó a que los encargados del mismo identificaran la necesidad de crear un programa de formación dirigido a los tutores, que brinde mayor reconocimiento y estímulo a su labor, incentivando, aún más, su noble y voluntaria labor de ayuda. El programa se vislumbra como una va de encuentro entre la formación integral y la comunidad universitaria, donde se posibilite conjugar diferentes actores y escenarios educativos por la consolidación de la calidad universitaria. Para los tutores: "recibir una formación especial nos abriría mayores posibilidades de ayuda al estudiante, pues hay muchas situaciones que aún no sabemos cómo manejar"; se espera, entonces, que el programa de formación de tutores contribuya a que la universidad visualice las tutorías entre pares como parte de su modelo pedagógico, y se pueda lograr el compromiso y participación de los profesores, dado que ellos, como dinamizadores de los procesos académicos, facilitarían y engrandecerían la labor del programa, pues es a quienes les compete, particularmente, la tarea de acompañar y guiar a los estudiantes en su caminar por la universidad. Los tutores, estudiantes, algunos profesores, directivos universitarios y personal administrativo identifican que "(...) si se contara con apoyo permanente de profesores en las diferentes áreas de tutoría, la labor del tutor se facilitaría", pues se requiere que "(...) profesores y tutores hablen el mismo idioma para que los estudiantes reciban un refuerzo más completo"; igualmente, "al vincularse los profesores al programa se podría hacer la tutoría por áreas específicas, y así el apoyo docente sería el soporte tutorial (...)". Se identifica, entonces, que la labor del profesor es de gran significación para el programa, que lo invita a reflexionar sobre su práctica educativa y sus posibilidades como mediador de los procesos de aprendizaje de sus alumnos (Tébar, 2003). Para los estudiantes y los tutores, la labor del profesor es indispensable, e identifican la necesidad de lograr la unidad de trabajo compartido profesor y tutor, quienes mancomunadamente trabajarían por la formación del estudiante, ayudándolo a que se mantenga en la universidad; al respecto, refieren que: "el apoyo del profesor es importante para acompañar al tutor y ayudarle a resolver las dudas que a veces tenemos durante las tutorías" Así, la articulación profesor-tutor se convertiría en el soporte pedagógico fundamental de la tutoría entre pares, y sería un claro ejemplo para la comprensión de la "fusión y unidad académica" en la universidad.

En cuanto a la participación de los demás miembros de la comunidad educativa, se resalta el apoyo de los directivos, en particular la dirección de bienestar universitario (dependencia administrativa de la cual depende el Pamra); según los tutores, esta "ha sido un respaldo invaluable para que el programa sea lo que hoy es", pues ha impulsado el desarrollo del programa, sin ahorrar esfuerzos para que sea una realidad. De igual manera, la participación de los estudiantes ha sido el pilar sobre el que se ha entretejido la misión del programa, dado que este nació "con y para los estudiantes", quienes cada día han alimentado con esfuerzo y compromiso el interés por ayudar a que la universidad sea un espacio de creación y recreación del conocimiento, pero ellos "han de vincularse más, pues muchos no conocen el programa, y los que si lo conocen deben contarle a sus compañeros, especialmente a los que más lo necesitan"; entonces, "sin la participación y apoyo de los estudiantes el programa no podría continuar, pues son ellos su razón de ser".

El personal administrativo de la institución ha tenido poca participación, pues "su relación con el programa solo se ha dado en la medida que se requiere algún aporte específico"; solo algunas dependencias administrativas relacionadas directamente con la población estudiantil han aportado recursos valiosos en cuanto a tecnología, información académica, comunicaciones y presupuesto. Se identifica, entonces, que un mayor apoyo y participación del personal administrativo sería importante para congregar esfuerzos hacia el logro de un programa más reconocido y valorado por la comunidad universitaria, dado que, como ellos mismos refieren: "el Pamra ha brindado invaluables aportes a la universidad, pero falta darle el verdadero reconocimiento que merece".

Categoría 2: compromiso permanente del Pamra hacia sus propósitos misionales.

Con la consolidación de la "escuela de tutores" se lograría mayor reconocimiento y estímulo a la labor del tutor, al brindarle la oportunidad de ser identificado y valorado como el soporte principal en la relación del estudiante con el conocimiento, pues gracias a su labor como mediador los estudiantes han podido consolidar muchos de los logros académicos en la universidad; para estos: "el apoyo del tutor ha sido clave en el mejoramiento académico y han ayudado a que no tengamos que abandonar los estudios". Algunos miembros de la comunidad universitaria proponen diversas formas de exaltar la labor del tutor, como: "(...) reconocimiento público y participación en eventos académicos, acceso a becas para cursos o estudios, descuentos en matrículas y reconocimiento en sus evaluaciones por el doble esfuerzo de enseñar y aprender". Asimismo, la escuela de tutores propuesta le aportaría al tutor mayor formación en los procesos de enseñanza y aprendizaje, al estar soportado en elementos pedagógicos que le permitan continuar desarrollando con mayor fundamento la valiosa tarea de acompañar a otros en la construcción del conocimiento, tarea que conlleva "la necesidad de formarse como una persona reflexiva en la disciplina y en la docencia universitaria, motivada por aprender de forma continua y de crecer en diferentes aspectos personales y académicos" (Corredor, Pérez & Arbeláez, 2009, p. 18). Para algunos profesores, directivos, estudiantes y tutores: "a los tutores del programa les falta más reflexión y estudio alrededor de temas propios de la enseñanza y el aprendizaje, y "(...) otros elementos que brinden mayor soporte pedagógico a la tutoría". Aunque se reconocen algunos elementos pedagógicos en el tutor: "éstos deben hacer una mejor organización y planeación de sus clases y apoyarse en aspectos de la docencia y pedagogía que les ayuden en su desempeño", pero "la formación del tutor debe ser permanente durante su desempeño y no de forma aislada a través de cursos". En el tutor, dicha necesidad de formación pedagógica se hace aún más latente, dada su condición de estudiante en proceso de formación, que lo ubica en un doble rol frente al reto y responsabilidad de enseñar y aprender.

Finalmente, los distintos participantes identifican que se hace necesaria una mayor difusión y proyección para visibilizar el programa, pues a pesar del crecimiento significativo en la participación de tutores y estudiantes, se requiere difundir más lo que el programa hace, dado que "varios miembros de la comunidad educativa no conocen el programa, a pesar de la difusión que se ha hecho del mismo". Se identifica la necesidad de intensificar la difusión a través de estrategias integradas, que utilicen en mayor medida los medios y escenarios institucionales, aprovechando cada oportunidad de interacción con los otros miembros de la universidad, a fin de visibilizar los logros, tanto dentro como fuera de la universidad. Si bien: "(...) en varias ocasiones se han socializado los logros en el Consejo Académico y en otras instancias directivas", se requiere "dar a conocer más profundamente el programa y sus resultados", puesto que "muchas veces los logros solo quedan entre algunos tutores como comentarios personales, pero no se hace difusión masiva", y otras veces "son los propios beneficiarios los que lo hacen", pero por lo general "se queda la información en algunos tutores, y a la comunidad poco se muestra". Estos logros del programa deben ser presentados "formalmente" en las sedes locales y regionales de la universidad, así como en otros escenarios educativos donde se socialicen este tipo de experiencias.

Los planteamientos hasta aquí realizados, sobre la necesidad de fortalecer la participación y compromiso de los diferentes actores educativos hacia el Pamra, justifican la propuesta de "escuela de tutores", como la manera de hacer realidad las expectativas y sugerencias que los miembros de la comunidad educativa tienen en relación con el programa. Esto permitirá, en la medida que se logre convocar y reunir todos los esfuerzos, hacer de esta experiencia algo realmente significativo para la institución; por tanto, desde esta propuesta se ha visualizado la importancia de fijar políticas de participación de las diferentes instancias universitarias, a fin de garantizar los recursos que la hagan viable, desde lo económico, tecnológico, de infraestructura física y, por supuesto, desde el talento humano como soporte principal.


A manera de conclusiones

La tutoría como intervención formativa destinada al seguimiento académico de los estudiantes es una estrategia pedagógica que vienen desarrollando diferentes universidades, y particularmente algunas de Colombia, como una manera de brindar respuesta a la problemática de deserción; esta situación llevó al Ministerio de Educación a extender una convocatoria, para diseñar una herramienta y una metodología de seguimiento al rendimiento académico universitario, para lo cual se realizó una investigación, en la que participaron 70 universidades, el Icfes y el Icetex. Los resultados indicaron la importancia de implementar estrategias académicas de apoyo, una ellas la tutoría, en especial durante los primeros semestres, en los cuales se presenta mayor deserción, debido, entre otras causas, a la falta de adaptación a un nuevo sistema educativo.

Si bien esta labor de acompañamiento tutorial universitario en Colombia ha tenido un principal arraigo en la figura del profesor, existen experiencias significativas de tutoría entre pares, en las cuales se visibiliza el papel del estudiante como actor principal en el logro de soluciones efectivas ante dificultades, como el bajo rendimiento académico. Esto ha permitido comprender que existen otras formas de acercarse a las realidades de los estudiantes, para lograr que sean ellos mismos los que aporten en la construcción de mejores condiciones de vida universitaria.

Esta realidad de dificultades académicas se presenta en la Universidad Industrial de Santander, lo cual motivó la movilización de esfuerzos hacia la gestación de una estrategia de apoyo al estudiante, que contribuyera al mantenimiento de la calidad académica. Es así como surge y se consolida el Programa de Asesoría para el Mejoramiento del Rendimiento Académico (Pamra), el cual ha logrado invaluables aportes para los estudiantes, con un sentido humano, académico e integrador, favoreciendo el aprendizaje desde los principios de solidaridad y convivencia, reconociendo la participación de la comunidad universitaria y proyectándose como una vía a la formación pedagógica y una forma de visibilizar aún más a los actores educativos.

El Pamra conoce su papel frente a la responsabilidad de formación fusionando valores y academia, de manera que se mantenga al estudiante como eje central del proceso educativo, del cual él también es responsable. Así que los tutores se capacitan permanentemente para poder responder a este reto, que abarca no solo la ayuda académica sino el reconocimiento del otro como ser individual y social, que participa en la construcción de mejores opciones de vida, en este caso la vida universitaria. Para direccionar este propósito de formación del tutor se aúnan esfuerzos a partir de la dirección de la institución educativa y desde algunos profesores, quienes en forma voluntaria participan, con el fin de ayudar a cimentar las bases para una futura "escuela de tutores", que aportará en la consolidación de este importante reto académico.

Es así que todos los escenarios y actores educativos requieren trabajar de forma mancomunada, para hacer realidad la apuesta por este horizonte académico, en el que directivos, profesores, administrativos y estudiantes sean todos actores visibles en el logro por construir una comunidad universitaria que respete y valore a las personas como seres capaces de autotransformarse y transformar otras realidades en las que están inmersos.

El Pamra permite vislumbrar un mundo mejor y prepararse para ello, y da razón del compromiso educativo de la Universidad Industrial de Santander con la formación de sus estudiantes, quienes a pesar de las dificultades creen en sí mismos y en una institución que haga realidad sus sueños y metas como profesionales y como personas que aportan en la construcción de mejores sociedades.

La presente investigación constituye una primera aproximación a la realidad del Pamra, en la cual se indagó alrededor de las concepciones, prácticas y sentido pedagógico, así como los sentires y expectativas que sobre el mismo tienen sus actores y la comunidad educativa. Por tanto, se constituye en un punto de partida para motivar el interés hacia la realización de futuros trabajos, que logren abordar y profundizar otros aspectos que merecen ser objeto de estudio.

Esta mirada preliminar sobre el Pamra invita a reflexionar sobre el compromiso que tiene la Universidad Industrial de Santander, y demás instituciones de educación superior, en la invaluable tarea de educar y formar profesionales que se conciban a sí mismos como seres humanos capaces de realizar sus sueños, sin olvidar que existen otros a su lado que persiguen los mismos propósitos. El estudio muestra que con la participación de los mismos estudiantes se puede avanzar en la búsqueda del desarrollo personal y social de la comunidad estudiantil, y en el logro por elevar la calidad académica de las instituciones.

Finalmente, se presentan algunas inquietudes, que pueden ser retomadas como recomendaciones hacia el programa y los actores educativos, las cuales aportan algunas luces a la tarea de ayudar, acompañar y guiar al estudiante durante su recorrido académico por la universidad. En este sentido, es de vital importancia que el Pamra mantenga su concepción integral y humanista de los estudiantes, pues es la única forma de asegurar que sean ellos mismos los replicadores de este modelo, para contribuir así en la construcción de sociedades más justas, donde las personas sean la razón de ser. Quedan como retos optimizar el programa, a través de una mayor difusión dentro de la comunidad educativa, y fortalecer la participación activa de los profesores, dado que una verdadera labor de acompañamiento tutorial requiere de su orientación y compromiso para lograr la verdadera mediación pedagógica.



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