Territorio, familia y héroe:
un análisis de textos escolares chilenos

Country, Family and Hero: An Analysis of Chilean Textbooks

Território, família e herói: uma análise de livros didáticos do Chile

Abelardo León-Donosoa, Patricio Alvarado-Barríab

a Docente, Universidad Católica de Temuco, Facultad de Educación, Temuco, Chile. aleon@uct.cl; leonabelardo@yahoo.com.mx

b Universidad Católica de Temuco. palvarado2008@alu.uct.cl



Resumen

En este artículo se exponen los resultados de una investigación enfocada a identificar el imaginario sobre ciudadanía en los textos de estudio de Historia y Geografía, durante la transición a la democracia en Chile.

El estudio abordó el análisis visual de cuatro ejemplares distintos, editados entre 1984 y 2000, destinados al octavo año de educación básica. El método empleado integró el modelo de socio-semiótica y análisis visual del discurso, expresado en la obra de Gunter Kress y Theo Van Leeuwen; el modelo de análisis critico del discurso, propuesto por Norman Fairclough, y, finalmente, la propuesta de análisis de los elementos visuales, de Justo Villafañe y Norberto Minguez. Las imágenes se clasificaron mediante un software de análisis cualitativo (Atlas-ti).

Los datos arrojaron, en primera instancia, tres categorías de análisis: el territorio, la familia y el héroe. Se concluye que estos textos buscaron asegurar el proceso de institucionalidad democrática, sin descartar la fórmula nacionalista y patriótica iniciada durante la dictadura militar.

Palabras clave

Educación básica, educación ciudadana, democratización, estereotipo nacional, Chile (Fuente: Tesauro de la Unesco).



Abstract

The findings of a study to identify the imagery of citizenship portrayed in history and geography textbooks in Chile during the transition to democracy are presented in this article. A visual analysis was done of four different textbooks published between 1984 and 2000 for eighth graders in primary school. The method used combined the model of socio-semiotic and visual discourse analysis outlined in the work of Gunter Kress and Theo Van Leeuwen with the model for critical discourse analysis proposed by Norman Fairclough and the analysis of visual elements suggested by Justo Villafañe and Norberto Minguez. Qualitative analysis software (Atlas-ti) was used to classify the images. The data initially yielded three categories for analysis: Country, Family and Hero. It was concluded these texts sought to ensure the democratic institutional process without discarding the nationalist and patriotic formula instituted during the military dictatorship.

Key words

Primary education, education in citizenship, democratization, national stereotype, Chile (Source: Unesco Thesaurus).



Resumo

Este artigo apresenta os resultados de pesquisas focadas na identificação das imagens sobre a cidadania nos livros didáticos de história e geografia durante a transição para a democracia no Chile. O estudo abordou a análise visual de quatro textos diferentes publicados entre 1984 e 2000 para o 8° ano do ensino básico. A metodologia incorporou o modelo sócio-semiótico e a análise visual do discurso expresso nas obras de Gunther Kress e Theo van Leeuwen; o modelo de Análise Critica do Discurso de Norman Fairclough, e a proposta de análise dos elementos visuais de Justo Villafañe e Norberto Minguez. As imagens foram classificadas utilizando um software de análise qualitativa (Atlas-ti).

Os dados mostraram três categorias de análise: Território, Familia e Herói. Conclui-se que estes textos procuraram garantir o processo democrático institucional sem descartar a fórmula nacionalista e patriótica iniciada durante a ditadura militar.

Palavras-chave

Educação básica, educação para a cidadania, democratização, estereótipo nacional, Chile (Fonte: Tesauro da Unesco).



Introducción

Las imágenes que dieron forma a los conceptos de nacionalidad y ciudadanía en la escuela chilena tuvieron un rol estratégico durante la dictadura y a lo largo del proceso de recuperación de la democracia en Chile (León, 2009: 127). Para la propagación de dichos conceptos, los textos de estudio de la época pueden ser considerados artefactos que cumplieron un rol protagónico en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que contribuyeron a la reproducción simbólica de ideales colectivos de ciudadanía. De este modo, durante la época mencionada se reflotó una serie de valores que aspiraron a conservar la naturaleza y la homogeneidad de un relato fundacional coherente, que aseguró la estructura social en un escenario que fue evolucionando con los años. Cuáles fueron estos valores?, cómo se materializaron en elementos visuales?, cómo articularon un discurso relacionado con ciudadanía en el currículo escolar?

Para dar respuesta a estas preguntas, que orientaron este estudio, nos planteamos como objetivo de investigación: identificar los principales elementos simbólicos que dieron forma a una estética específica dentro del proceso de transición a la democracia, expresados en los textos de enseñanza de la Historia y la Geografía en la escuela primaria en Chile. De esta manera, determinamos como alternativa exploratoria la existencia de tres ejes discursivos asociados a los conceptos de "territorio", "familia" y "héroe patrio". Reconocemos que dichos ejes han ido variando en forma e intensidad, de acuerdo con los cambios sociales, políticos y tecnológicos que ha experimentado la sociedad chilena a lo largo de este proceso, que abarca casi dos décadas; sin embargo, consideramos que se reiteran y articulan como un aparato efectivo que asegura, retomando a Norman Fairclough (2001: 30-31), un orden social en donde la escuela actúa como uno de sus principales motores para su desarrollo.

La selección de estos conceptos, entendidos como categorías de análisis, tiene su justificación en tanto constituyen, de acuerdo con la observación realizada, tres condiciones observadas en los ejemplares analizados. La tesis explicativa que manejamos sobre la persistencia de las nociones de "territorio", "familia" y "héroe" responden, desde sus distintas dimensiones significantes, al propósito de reforzar en los alumnos sentimientos de identificación y pertenencia a un grupo social y hacia un imaginario cuyo objetivo es construir un sentimiento patriótico expresado como "chilenidad".

Por otra parte, creemos que su reiteración adquiere sentido histórico, dado que calza con los últimos años de la era de Augusto Pinochet (1973-1990) durante la década de los ochenta; período en el que se comenzó a implementar en Chile un modelo social y económico que maduró a lo largo de los gobiernos democráticos y que requirió, desde las escuelas, la reproducción de un discurso en donde la pertenencia por derecho ganado a un espacio natural, a un grupo social y a un conjunto de valores heredados se condensa mediante el uso de fotografías y el relato escrito. De aquí que l a noción de "territorio" vincula estrechamente naturaleza e individuo, mediante el relato mítico de un origen con raíces étnicas, hasta la maduración de una sociedad diversa y multicultural. De igual forma, la imagen de la "familia" entrega soporte a un modelo económico heteronormativo; entiéndase esto como el paradigma desde el cual la relación hombre-mujer es determinada históricamente como una tecnología social que asegura la subordinación de las mujeres a los hombres (Córdova, 2005: 35). Bajo este principio, la sexualidad es considerada como unidad constitutiva de la sociedad y como unidad económicamente rentable y productiva del modelo de libre mercado. Engels (1972) ya observó la importancia de dicho sistema para una sociedad de clases que busca asegurar la opresión de las mujeres; se permite así traspasar la herencia de los padres a los hijos, y dar inicio a la propiedad privada.

Por último, esta imbricación entre "territorio" y "familia" es reforzada ideológicamente bajo los principios morales condensados en la imagen ejemplar del "héroe patrio", como modelo de conducta expresado en la imagen paterna del fundador, el conquistador, el militar y la figura pública. De nuevo nos encontramos aquí con un concepto político, en donde la figura masculina es un instrumento conceptual puesto al servicio de la construcción de una estructura totalizante. De acuerdo con estos argumentos, se buscó trazar una ruta epistemológica basada en la dicotomía naturaleza-cultura, en donde el hecho natural (el paisaje, las montañas, el mar) es explicado desde la investidura de significados entregados por el sistema sexo/género ya descrito.


Método y criterios muestrales

Para este efecto, se seleccionaron los textos para el estudiante en la asignatura de Historia y Geografía para 8° año básico, en las ediciones de 1984, 1988, 1995 y 20001. Los criterios para la configuración de la muestra, que operaron para esta selección, responden a los siguientes argumentos:

  1. Los textos seleccionados corresponden a las ediciones entregadas por el Ministerio de Educación de Chile para ser repartidos en las escuelas públicas; en consecuencia, corresponden a la versión oficial del relato histórico aprobada y promovida por la institucionalidad de la época.

  2. El recorte se realizó a partir del texto de 1984, edición que recupera el sentir expresado en la Constitución política de la República de Chile de 1980, y que entró en vigor a partir de 1981, durante la dictadura de Augusto Pinochet. Por su parte, el período observado se extiende hasta el ejemplar del 2000, período ampliamente identificado como de término de la transición a la democracia (Salazar & Valderrama (Comp.), 2000).

  3. Finalmente, se seleccionó el nivel de 8° año de educación básica, ya que desde 1965 hasta el 2003 se ubicó como el último grado de la educación primaria obligatoria, cuestión que lo colocó en la cima del proceso de instrucción chileno, hasta que el presidente Ricardo Lagos Escobar promulgó la reforma constitucional que estableció doce años de escolaridad obligatoria, in corporan do los cuatro años de educación media a los ocho años de educación básica (Raczynski, D.; Marcel, M.; Larrañaga, O.; Peirano, C.; Falck, D.; Salinas, D.; Delannoy, F. & Gúzman, M., 2009).

Respecto a la metodología empleada en este estudio, se integraron el modelo de "socio-semiótica y análisis multimodal del discurso visual", expresado en la obra de Gunther Kress y Theo van Leeuwen (1996), junto con la propuesta de análisis de los elementos visuales de Justo Villafañe y Norberto Mínguez (2006). Una vez establecidas nuestras tres categorías de análisis ("territorio", "familia" y "héroe"), se procedió, mediante software de análisis cualitativo Atlas-ti, a la clasificación de todas aquellas imágenes que establecían una relación conceptual con cualquiera de las tres categorías. Posteriormente, dichas imágenes fueron revisadas de acuerdo con los siguientes criterios:

  1. La representación narrativa de la imagen. Desde esta perspectiva, las imágenes fueron revisadas de acuerdo con las características de "masa", "volumen" o "peso visual" de los objetos contenidos en las fotografías, características que determinan a su vez vectores y tensiones en el espacio total de la página (Kress & van Leeuwen, 1996: 49). Dichas formas, bajo las cuales la imagen visual se presenta al alumno, establecen patrones conceptuales destinados a reproducir un determinado mensaje.

  2. La representación conceptual de la imagen. En este aspecto, las imágenes se revisaron desde las jerarquías bajo las cuales se organizó la propia información. Este caso fue especialmente útil para observar diagramas y esquemas que aluden a taxonomías, clasificaciones de tiempo o mapas conceptuales en donde operan abstracciones más complejas para el observador.

  3. Interacción con el observador. En este criterio se analizó la configuración visual de la imagen y la manera como se presenta el mensaje; con esto se identificaron diversas cuestiones, como "tipo de ángulo", "perspectiva" y "direccionalidad" con el observador.

Todas estas observaciones responden a la idea del sentido de composición de las imágenes, el cual contiene un conjunto estructurado de señalamientos conducentes a generar en el observador valores, preceptos e ideas. Es así como ha sido fundamental la propuesta explicativa de Norman Fairclough (2003) para estudiar "el orden del discurso", el que se entendería como la red de prácticas sociales expresadas en el lenguaje que tienen como objetivo asegurar el ejercicio del poder de determinados agentes dentro del escenario social (2001; 2003).

De acuerdo con esto último, la perspectiva de Fairclough ha sido incorporada aquí como orientación que busca esclarecer los efectos de presión dentro de una red de dominación social, en el entendido de que los textos para el estudiante, tal como sostiene José Gimeno Sacristán (1998), constituyen una expresión significativa del proyecto de cultura y socialización que se lleva a cabo a partir de contenidos y formas asociadas a determinadas prácticas. Al hablar de estructuras de dominación que se hacen visibles a través del discurso, estamos haciendo referencia, desde Michel Foucault (1999; 2001; 2002), al sustrato ideológico que prevalece en un momento y un lugar específicos, que se materializa como "un saber dado" en los textos para el estudiante.


I. Nacionalidad y naturaleza: quién hace a quién?

De acuerdo con Kress y van Leeuwen, existe una estrecha relación entre el medio físico y las formas de comunicación visual que una sociedad integra. Esta realidad, descrita por los autores como " paisaje semiótico", entrega a cada grupo social valoraciones sobre las cuales se construye su propia historia, sus mitos y sus formas de comunicación. En otras palabras, el paisaje determina en cada grupo social potencialidades y características que le permiten la construcción de su propia cultura; a su vez, cada cultura afectará, en un acto de permanente retroalimentación semiótica, la percepción del mismo paisaje (Kress y van Leeuwen, 1996: 35). Hemos dicho que esta investigación se sustenta metodológicamente en la observación de cuatro ediciones de textos de estudio de Historia y Geografía para 8° año básico, a lo largo de la historia reciente de Chile. Creemos que esta disciplina nos entrega un panorama sobre la manera como se ha buscado vincular el territorio natural con los seres humanos que lo habitan, con el propósito de reforzar los lazos de apropiación y de identidad nacional durante un proceso complejo de transición a la democracia posterior a la dictadura de Augusto Pinochet.

De acuerdo con lo señalado, la primera edición, del año 1984, alude a la instalación de la naturaleza como génesis del concepto de nacionalidad. Para ello se presentan, mediante diversas ilustraciones, elementos del paisaje que dan forma tanto al territorio como al se humano que habita este sitio específico. La narración refuerza la idea de un espacio ligado a la génesis de lo habitable, acudiendo a la idea de un paisaje ubicado en una protohistoria que influye en la formación de caracteres y valores del ser chileno. Tal como se rescata en el apartado "Raíces y valores de nuestra comunidad":

La enorme extensión del territorio chileno ubicado entre mar y cordillera, separado del resto de los países por el árido desierto nortino; por la inmensa mole de los Andes; por el océano Pacífico, y por los hielos eternos de la Antártica, ha contribuido a formar un pueblo homogéneo, recio y sencillo (Duchens, N. & Schmidt, B., 1984).

Qué hace posible que el paisaje natural influya en la construcción de los valores de una comunidad? Desde la perspectiva bajo la cual se sitúa este estudio, la respuesta se encuentra en la importancia que el sentido de la vista ha tenido para la evolución humana. La acción de mirar se ha convertido, para las sociedades mediatizadas, en una poderosa facultad desde donde se levantan interpretaciones del mundo y se aplacan otras. De igual forma, tal como rescata John Berger (2006), la vista no implica solo una reacción mecánica, se trata de un sistema integrado, en donde nunca observamos una sola cosa sino su disposición e integración en el paisaje. Esta facultad de apreciar en la integración es quizá la más importante al momento de valorar las maneras como influye y se modela la conducta de una sociedad, tal como lo aborda la tesis que sustenta la construcción de nacionalidad en el texto analizado, en donde los adjetivos "sobrio, recio y sencillo" pregonan una semejanza entre hombre y naturaleza. Estos conceptos nos acercan a una retórica publicitaria en donde los significantes, siguiendo a Villafañe & Mínguez (2006: 326), destacan la puesta en escena que alude a la realidad socialmente construida. Desde esta perspectiva, si observamos la figura correspondiente a la edición de 1984, el escenario bucólico sugiere un nivel contemplativo de la imagen que introduce las raíces de la nacionalidad como tema. Aquí el apelativo "raíces" sugiere un tropo metafórico que se refuerza visualmente con el paisaje clásico del campo chileno, donde se aprecia un conjunto de árboles con la cordillera de los Andes como fondo.

El interés en destacar el paisaje como medio para la formación de la nacionalidad y el patriotismo en el discurso escolar, durante la dictadura militar, se relaciona con el propósito del gobierno de la época de reponer aquel cuerpo ideológico que conformaba la idiosincrasia chilena, y que supuestamente se vio amenazada por el gobierno de la Unidad Popular (Larraín, 2009). De aquí que la estrategia consideró un conjunto de iniciativas, entre las que estuvo la recuperación de aquellas manifestaciones de "chilenidad" ligadas a una estética que alaba a la geografía y el paisaje natural como génesis de la sociedad chilena. Este proceso se reproduce en distintos grados, partiendo por un paisaje fundacional de nación, hasta la apropiación por parte del individuo de una estética específica. En adelante, la nacionalidad no se limitará a valores transferibles desde una iconicidad popular, sino que también, como diría Katya Mandoki, será considerada un producto de la elaboración premeditada de prototipos diseñados por el aparato de Estado, como objetos de "identificación colectiva", que se inculcan a través de la matriz escolar para alcanzar la cohesión identitaria (2007: 155), tal como se aprecia en este párrafo, extraído del ejemplar de 1984:

El paisaje marino de Chile ha ido creando tipos de hombre como el chango nortino, el pescador de la caleta, el maulino, el marino de Talcahuano, el chilote o el centollero de Magallanes (Duchens, N. & Schmidt, B., 1984: 117).

Estos estereotipos humanos, asociados al paisaje natural, aseguran una red simbólica que determina la unidad territorial aludiendo al espacio geográfico que contiene a Chile. Dichas categorías las podemos observar desplegadas en las figuras extraídas de los ejemplares de 1984 y 2000, en donde la matriz visual rescata el uso popular, con el cual se identifica el mapa de Chile como una "angosta y larga faja de tierra". En ambos casos se observan similitudes: 1. Se observa el trazado del país desde la primera región de Tarapacá hasta la región de Magallanes y la Antártica chilena; 2. Sus límites lo separan del mapa latinoamericano gracias a la imponente naturaleza; 3. Ambas ilustraciones son dibujos que condensan una imagen del país, vinculando geografía natural con paisaje humano.

Esta matriz visual se refuerza mediante caricaturas de los habitantes del país que abordan estereotipos que varían según su latitud en el mapa; entregan al alumno información específica sobre su indumentaria (falda y collar pascuence, gorro andino, manta mapuche) y herramientas asociadas a las costumbres de cada localidad, y detallan un recorrido etnológico a lo largo de Chile. Por su parte, las diferencias entre ambas ediciones se observan en la disposición que estos personajes tienen dentro de la página y sus vínculos con el texto escrito. Mientras que en la edición de 1984 la imagen muestra seis estereotipos, en la del 2000 se incorporan cuatro más, que incluyen al habitante de las zonas urbanas. Al realizar un examen sincrónico de ambas imágenes, esto es, atendiendo a las relaciones entre los elementos visuales que coexisten, con independencia de cualquier factor temporal, es posible distinguir que a pesar de que existen catorce años entre una edición y otra, ambas refuerzan, mediante un trayecto visual, la idea de una multiculturalidad, conectada al alero de un imaginario común entendido como nacionalidad.

La tesis explicativa de esta investigación sostiene que la relación naturaleza-ser humano sería la génesis de la chilenidad, y se mantiene a lo largo de los textos analizados. De este modo, los alumnos elaboran una explicación mítica sobre la formación de la sociedad chilena como resultado de un proceso evolutivo, el cual sugiere una explicación que partiría desde la presencia vernácula de las comunidades indígenas, hasta la emergencia del ser humano contemporáneo, habitante de las ciudades y heredero de una modernidad europea que trajo consigo una serie de beneficios asociados a su cultura. Es así como el texto de 1984 promueve la idea de que los aportes culturales del indígena y el colonizador europeo se resumen en dos fuentes: la valentía en el combate: "el araucano era valeroso, vivaz, agudo para pensar, pero, ante todo, guerrero", y la razón y la fe: "junto con costumbres, alimentos y tradiciones, los españoles nos legaron principalmente su lengua y su fe cristiana" (Duchens, N. & Schmidt, B., 1984: 118).

Si la fuerza natural e indígena es doblegada por la razón europea, uno de sus mayores logros se expresará en el modelo de organización política heredado de la ilustración. Los textos de 1988, 1995 y 2000 se abocan a la tarea de madurar esta premisa, de acuerdo con la imagen del país que se quiere promover, donde el proceso de democratización en Chile es una tarea que reúne a todos los sectores, incluyendo el currículo escolar (León, 2009: 127). Es así como, en esta segunda fase explicativa de la nación chilena, adoptada como estrategia pedagógica por los textos de estudio durante la transición, el escenario natural es reemplazado por el racional, derivado de la modernidad. Como estrategia visual, la imagen de los poderes del Estado se refuerza a través de las fotografías de las principales fachadas de edificios que los albergan. En la edición de 1988, es posible observar el antiguo congreso (en la parte superior) y los tribunales de justicia (en el centro) y de gobierno (en la base de la fotografía). En la página se organiza el texto siguiendo la división de dos columnas visuales. Por su parte, la composición de las fotografías se ordena de manera dinámica, de tal manera que encontramos la fotografía superior en perspectiva, la central en contrapicado y la inferior desde un plano frontal. Este conjunto de imágenes tiene un rol central en la narración, pues aporta un escenario visual a conceptos tan abstractos como nación y Estado y, por otra parte, refuerza la idea de una estructura política heredada de la tradición moderna, principalmente si atendemos a que todos los edificios respetan el orden del estilo neoclásico. Es importante rescatar aquí la noción de dispositivo, la que entenderemos, según lo propuesto por Ruth Wodak y Michael Meyer (2003: 94), como un círculo en rotación permanente, que conjuga las prácticas discursivas, las no discursivas y las materializaciones. De esta forma, las fachadas de los principales edificios del Estado chileno entregan el soporte material a las prácticas discursivas (valores y conceptos como nación, nacionalidad y ciudadanía) y a las no discursivas como acciones que vehiculan el propio conocimiento sobre la institucionalidad.

Por su parte, el conjunto de ilustraciones dedicadas a los poderes del Estado, en la edición del año 1995, sólo presenta el poder ejecutivo, mediante la nueva sede del Congreso Nacional, inaugurado por Pinochet en 1990, y el palacio del poder legislativo. Si bien la ordenación de los caracteres lingüísticos y la distribución espacial de las imágenes dotan de más espacios de descanso, la información sobre cada poder no varía. De igual forma, se conserva el esquema que explica la evolución social (familia - clan - tribu - nación - Estado), vinculándose en paralelo a las imágenes. Finalmente, la edición del año 2000, ofrece una distribución triangulada de los poderes de Estado, debido al protagonismo que adquieren los elementos visuales por sobre el texto escrito. Esta síntesis se opone a la sobriedad que caracterizó a las ediciones anteriores e innova cambiando el esquema tradicional de doble columna, dotando de mayor dinamismo, profundidad de campo y colorido al total de la página.

Otro de los aspectos que sustentan la tesis naturaleza-ser humano es la incorporación de la ciudad. Es así como la edición de 1995 presenta diversos espacios públicos de la ciudad de Santiago como polo administrativo del país, lo cual revitaliza conceptos como el desarrollo social, tecnológico, espiritual, urbano y civil. Regresando a Wodak y Meyer, el espacio público se presenta como la tercera parte del dispositivo que materializa la práctica de ciudadanía. Si la nacionalidad tuvo sus fundamentos en un estado natural idílico e indómito, la ciudadanía busca sus bases explicativas en la imagen abstracta de la razón moderna, materializada en imágenes de un país productivo, funcional y conectado gracias a la urbe. Un país modelo, aspirante a pertenecer a un mundo moderno y desarrollado.


II. Familia, bien común y patrimonio

Cómo se fue configurando el concepto de "familia" durante este proceso de transición? De acuerdo con el análisis realizado a los textos de estudio, el paisaje que ha modelado a los seres humanos sustenta un organismo que estructura y compone a la sociedad: la familia. El modelo de familia monógama, según lo propuesto en las ediciones revisadas, se localiza en la cúspide del desarrollo evolutivo de un sistema de relaciones sociales y afectivas que, a la manera de como lo observara Engels, sustenta una estructura funcional basada en la propiedad privada.

En las ilustraciones observamos diferentes maneras de representarla, mediante: esquemas, fotografía o caricaturas. En la totalidad de las imágenes referidas a la familia, la figura paterna alcanza un mayor tamaño y se ubica en el centro de la imagen. Complementando la figura del padre se presenta la imagen materna, y como elementos periféricos a los hijos, subordinados por tamaño y rol social no productivo. Desde una perspectiva formativa, estas representaciones de familia son fundamentales para la reproducción de la idea evolutiva de la sociedad como escalafón más alto de la modernidad, pues sobre la imagen de la familia descansan relaciones de mayor complejidad, en forma opuesta a los clanes o las tribus, que mantienen una funcionalidad práctica ligada a actividades como recolectar, cazar o tejer. Al contrario, la familia representa un modelo jerárquico de relaciones consanguíneas y económicas, que responden a la categoría de núcleo básico de la sociedad contemporánea y tecnologizada.

Un recorrido por las cuatro ediciones permite advertir las alteraciones que experimenta la noción de familia y sus consecuencias conceptuales e históricas. En la edición de 1984, la familia se muestra con estereotipos definidos: padre, madre e hijos, y se observan tres características que apelan a la subordinación: 1) el interior del hogar, con roles establecidos institucionalmente desde la enseñanza formal; 2) se integran conceptos como obediencia y fidelidad, como valores recíprocos entre el padre y la madre; 3) la relación con los hijos es asimétrica: mientras los padres están predispuestos a criarlos, educarlos y corregirlos, los niños se relacionan de manera unidireccional mediante respeto, obediencia y asistencia. La familia se expone mediante los rostros de cada componente, y se condensa así un modelo ideal, en donde predominan relaciones de poder por sobre vínculos afectivos, cuestión que refuerza el concepto de la subordinación. De esta forma, las ilustraciones describen la unión marital como una estrategia orientada a asegurar en la sociedad moderna relaciones de productividad, lo que es reforzado en el texto escrito hasta en los ejemplares futuros, tal como podemos apreciar en esta cita, extraída de la edición del año 1998: "Las funciones económicas de la familia son: procurarse ingresos y utilizarlos para satisfacer sus necesidades y, mediante el ahorro, lograr las metas que todo grupo desea cumplir" (Krebs, R., Villalobos, S., Domic, L., Baltierra, P. & Michelson, J., 1989).

En la edición de 1995, se ofrece una escena cotidiana de la vida familiar, que conserva los mismos roles en su interior; la fotografía rescata una puesta en escena íntima, que representa la cena familiar. De este modo, elementos visuales como "la mesa", "la comida" y la "intimidad del hogar" se refuerzan vinculándolos a la vida en familia, el bien común y el patrimonio. Los cuerpos adquieren posiciones estratégicas, sin cerrar el espacio común establecido por la mesa, y se abren al espectador. Por otra parte, la figura del padre de familia, a diferencia de la edición de 1984, se libera de la imagen materna y se ubica en una posición central. De esta forma persiste asimétricamente y se sitúa como punto de fuga, dominando la perspectiva y la profundidad en relación con los demás componentes de la escena.

Por su parte, en la edición del 2000, la imagen de la familia se mantiene con el mismo motivo, pero comparte espacio dentro de la misma página con otras ilustraciones relacionadas, para ejemplificar el concepto de clanes y de nacionalidad. En las ediciones anteriores, la familia se presenta como un organismo independiente, cerrado, condescendiente, con la idea de ser la cúspide del desarrollo patrimonial. Sin embargo, en esta edición el dibujo, como recurso visual, busca sintonizar con una propuesta más dinámica; es así como las viñetas no se delimitan en recuadros, y se integran al texto escrito de forma fluida. Esta ilustración propone cuatro elementos simétricos, cuyos ejes dominantes son las figuras del padre y la madre, y los hijos se ubican periféricamente. Se suman además otras viñetas, que ejemplifican la vida primitiva de los clanes y la imagen de una pareja de huasos -modelos de la clase latifundista y representante del costumbrismo del campo chileno-. De acuerdo con esto, la noción que se elaboró para definir el concepto de familia se recupera en la edición del 2000; se recurre de nuevo a la evolución de la sociedad como tesis explicativa para la nacionalidad y la organización social, y se muestra a la familia como el telos de este proceso organizacional.

Complementando la noción de dispositivo propuesta por Wodak y Meyer, es posible identificar un conjunto de acciones asociadas a la rutina familiar, que refuerzan prácticas no discursivas y que promueven un conocimiento específico. Es así como la imagen de la familia está direccionada hacia reforzar en los alumnos una matriz psicosocial articulada bajo relaciones de uso y colaboración. Palabras como "obediencia", "fidelidad", "corregir", "respetar" o "asistir" se promueven como axiomas cuyo patrimonio debe ser conservado por cada agente familiar. En este sentido, la familia se transforma en un vehículo que reproduce la estructura social y económica de la transición a la democracia, sus valores, tradiciones, lenguaje y sistema económico, desde una perspectiva mucha más compleja que los clanes y las tribus, los que, por su parte, son observados como núcleos organizativos menores, desde donde el sentido de nacionalidad resulta un imaginario ajeno.


III. La modelación del ciudadano y el prototipo del héroe

Si la familia es la estructura, y el territorio es el escenario que permite la movilidad del organismo, según su propio sincretismo: cuál es la matriz que configura las relaciones externas a este núcleo?, qué elemento promueve aquellos valores acrisolados en el seno familiar? Desde la perspectiva explicativa bajo la cual se ha situado este análisis, dicha aglutinación se daría gracias a la imagen del héroe como promotor de los valores patrióticos y cívicos.

Mientras que la familia recrea un carácter cuyas bases explicativas se centran en el entorno natural, el héroe reelabora este vínculo mediante la recuperación dramática de sus hazañas. Así, nos acerca al mito donde el ser humano, sometido a sus circunstancias, desafía, somete y domestica la realidad, y se convierte en un ejemplo que se debe seguir. Lo mencionado resulta relevante para apreciar la figura del héroe, no solamente vinculado a las gestas de emancipación o a grandes batallas, sino también como aquella figura que con su actividad realizó un aporte al desarrollo del país, y su imagen ha sido rescatada desde el anonimato, transformándose en un modelo de conducta que se debe seguir.

Es así como a lo largo de las ediciones, las ilustraciones que reproducen a los héroes se pueden clasificar en dos estereotipos que se repiten en todas las ediciones: el político intelectual y el militar ilustrado. En el primero de los casos, por ejemplo, Diego Portales aparece como el más significativo, al ser considerado el responsable de la institucionalidad chilena y del sentido de orden social (León, 2008); por su parte, Joaquín Prieto condensa los valores del militar cuyos propósitos altruistas permiten la conservación de este orden instituido. Desde una perspectiva visual, ambas ilustraciones se reiteran y comparten un espacio común. Los modelos se representan con fotografías monocromas, que le otorgan mayor severidad a la imagen. Por su parte, la tensión está dada por el trayecto de sus miradas, que genera un límite horizontal imaginario y que homologa las virtudes de ambos próceres.

Tal como hemos dicho, otro ejemplo relevante es la imagen de la figura protagónica dentro de la reciente historia política de Chile. En este sentido, las imágenes de Augusto Pinochet y Patricio Aylwin se destacan como un eje fundamental para la resignificación de la historia democrática en los textos de 1995 y 2000. En la edición de 1995, la fotografía muestra a Pinochet entregando a Aylwin la banda y los símbolos presidenciales, escoltados en un segundo plano por un edecán del ejército. Las dos ediciones ubican la imagen en la mitad superior, lo cual establece un dominio horizontal de la página, desde donde es posible captar los rostros de los tres personajes, y se logra un equilibrio simétrico a la composición. Por su parte, mientras que la fotografía correspondiente a 1995 es monocroma, la segunda se presenta en color, detalle que le da un toque actual a la escena y al suceso histórico. Sin embargo, la edición del 2000 comparte espacio con la portada de la Constitución de 1980, hecho que complementa la noción de institucionalidad, mantenida bajo una democracia tutelada, con la que se materializó la transición política.

Dentro de la observación de prototipos de ciudadano existe también una propuesta alternativa a la del político o el militar. Es el caso del sacerdote jesuita Claude Le Paige, quien dedicó gran parte de su vida a la investigación arqueológica de la cultura atacameña. Su imagen es el modelo de extranjero que, debido a su actitud de servicio, ha sido merecedor de la nacionalidad chilena por gracia. De esta forma, su imagen promueve las responsabilidades morales, éticas o afectivas dentro de la sociedad, y se reitera en las ediciones de 1984, 1995 y 2000.

A partir del texto de 1988, su imagen es captada con espontaneidad, carente de una escenografía o algún tipo de cuidado protocolar. Su uso no cambia en la edición de 1995, salvo por la organización espacial y la información que se añade, relacionada con el uso correcto del voto durante el sufragio. En esta edición su imagen, junto al voto del plebiscito de 1980, se presenta bajo la dualidad de modelo y conducta.

Un aspecto final, que resulta necesario de abordar, es la ausencia de la imagen de la mujer como modelo social durante este proceso político de recuperación de la institucionalidad democrática. Los antecedentes observados reportan la imagen femenina como modelo inserto a la vida familiar, y solo es incorporada en el ejemplar del año 2000, condensada en la imagen de la poetiza Gabriela Mistral. Esta ausencia de la imagen de la mujer ha sido desplazada por un discurso masculino que impuso un criterio y valoración de lo social, desde donde las gestas y los eventos destacados en la historia son solo protagonizados por ciudadanos hombres. Lo expuesto es reforzado por una cita extraída del ejemplar del año 2000: "al igual que en gran parte de América Latina, en Chile fue frecuente la mezcla del español con el indígena, originando así al mestizo" (Krebs, A., Matte, V. & Musalem, N., 2000: 33).

Si consideramos los puntos centrales del análisis de dispositivos de Wodak y Meyer, esta representación del héroe contiene las prácticas discursivas que vehiculan el conocimiento de base para el ciudadano en formación. A través de las distintas ediciones, los modelos varían desde una ilustración documental hasta una que entrega las características funcionales y dramáticas del héroe. La síntesis en las estrategias visuales genera un recorrido cuya afluencia es otorgada por la inmediatez y la asociación de estructuras visuales-narrativas, las que se organizan bajo un relato pedagógico cercano al montaje cinematográfico -la unión de cuadros que generan movimiento-. En resumen, el héroe muta, durante este período, en su representación, pero no en su naturaleza fundacional-conservadora.


Conclusiones

En esta investigación nos preguntamos sobre los valores a los que el proceso de transición a la democracia aspiró a construir desde la enseñanza de la ciudadanía en la escuela chilena. Para dar respuesta a este propósito, se analizó la triada conceptual de territorio, familia y héroe como dispositivos efectivos de un proceso que comienza con la dictadura de Augusto Pinochet y se prolonga durante los primeros gobiernos democráticos.

A pesar de que existen variaciones de forma entre las ediciones de textos de estudio de Historia y Geografía para 8° año básico durante el período de transición a la democracia, todas apuntan a la construcción de un discurso que busca dar coherencia al cambio social y al modelo económico que se implementó en Chile a partir de la década de los ochenta, fortaleciendo un lenguaje simbólico nacionalista, entregando a la noción de familia un valor como modelo nuclear económico y destacando la figura del héroe como protagonista y promotor de los valores que detenta el modelo de ciudadano propuesto.

El análisis de los textos de estudio presenta una relación entre naturaleza y ser humano, como génesis de la "chilenidad", la que madura al alero de la inyección modernista luego de la llegada de los españoles a América. Desde esta perspectiva, la nacionalidad, el ser chileno o aquello entendido como "chilenidad", se muestra a los alumnos y alumnas como la cúspide de un proceso evolutivo que ha tenido que experimentar la sociedad chilena desde la conquista hasta la emergencia del ser humano contemporáneo, habitante de las ciudades y heredero de una modernidad europea que se beneficia de una democracia y un modelo económico consolidado en el libre mercado. Entonces, no se trata solo de delimitar un conjunto de valores rescatados desde una iconicidad, cultura o folclore popular por simple fetichismo, sino de transformarlos en un conglomerado de señalamientos que, tal como sostiene Katya Mandoki, orientan prototipos sociales diseñados por el aparato del Estado como objetos de "identificación colectiva" (2007: 155), inculcados a través de la matriz escolar para alcanzar la cohesión identitaria.

Teniendo en cuenta lo último, la noción de paisaje chileno es el resultado de un proceso discursivo en donde la naturaleza se presenta con voluntad y carácter propio, con la capacidad de transferir a sus habitantes una constelación de valores y sentimientos, con frases como "el paisaje logra forjar a los hombres". Se puede observar cómo los valores del ser humano se mimetizan con la retórica que alude a las propiedades de la naturaleza, situando a la sociedad chilena como parte del desarrollo de la flora y fauna local. Esta antropomorfización del espacio natural sustenta la idea de un mandato, una forma de ser "homogénea, recia y sencilla", a la que el futuro ciudadano se debe someter, para modelar la conducta de la sociedad chilena. Una vez establecida la tesis de una génesis natural, la estrategia discursiva en los textos integra el valor del colonizador español, el que contribuye a la formación de la nacionalidad chilena gracias a lo que es calificado en el texto de estudio de 1984 como su mejor herencia: la lengua y la religión. Es así como, en esta segunda fase explicativa de la nacionalidad, el escenario natural es reemplazado por el racional, derivado de la modernidad.

Siguiendo los antecedentes visuales observados a lo largo de esquemas, ilustraciones y fotografías, una de las bisagras que permiten relacionar paisaje natural y modernidad es la noción de familia. Su representación, reiterada bajo un modelo convencional (padre, madre, hijos), se transforma en un vehículo que asegura la estructura social, valores y tradiciones de una forma más compleja que los clanes y las tribus, los que a su vez se muestran como una alternativa rudimentaria de asociatividad. El análisis multimodal, de discurso visual aplicado al estudio de las imágenes, permitió reconocer que este discurso, sustentado en la familia como objeto fundamental y económico, se reitera en los textos de 1989, 1990 y 2000, y solo experimenta leves variaciones al dosificar elementos que promuevan prejuicios asociados al modelo heteronormativo de construcción familiar.

Otro de los elementos que actúan como bisagra y permite integrar los valores relacionados con ciudadanía es la imagen del héroe, observado en esta investigación como la matriz que da forma a las relaciones externas a este núcleo familiar; es decir, es el punto de apertura hacia la vida pública. Los datos entregados en el análisis de los cuatro ejemplares nos permiten reconocer que la figura del héroe aglutina y condensa valores patrióticos y cívicos en una doble estrategia: primero, diferenciándose del individuo común expresado en los formatos diseñados como ciudadanos anónimos, representados en los estereotipos regionales, y segundo, reelaborando, mediante su fundamento mítico, una imagen especular, en donde los alumnos y alumnas identifican un modelo de conducta social y arrojo patriótico que se debe seguir. A partir de esta estrategia se pueden identificar tres tipos de modelos, que recogen esta identificación con el héroe patrio: el militar, el político y el ciudadano que motivado por un propósito altruista se distingue del resto.

Respecto a la última pregunta que acompañó a esta investigación, estos datos visuales muestran que a lo largo de las ediciones no existen grandes variaciones, que indiquen el surgimiento de nuevos referentes de representación paradigmática para interpretar el paisaje, la nacionalidad, la familia y los referentes de ciudadanía que se deben seguir en un proceso histórico tan sensible como la apertura a la democracia en Chile. Con esto queremos decir que, a pesar de que se incorpora una nueva forma de visualizar al Estado relacionándolo con espacios de participación ciudadana o imágenes del congreso, los ejes conceptuales que determinan una trama cultural asociada a una tradición hispánica, al respeto a las instituciones y fuerzas armadas, que aseguran el orden, así como la imagen paternalista asociada a la familia, no parecen sufrir muchas variaciones. Así, se concluye que el gran valor que recae en la observación de este proceso histórico reflejado en estos textos, dirigidos al estudiante, es la capacidad que tienen de ser un artefacto promotor de las principales nociones asociadas al nacionalismo, cuya ínfima variación estética nos indica que nuestras matrices de identificación derivan de memorias y tradiciones que apelan a valores fuertemente arraigados en un relato patriótico y original.


1 Los textos seleccionados fueron los que se detallan a continuación: Historia y Geografía para 8° año básico, año escolar 1984, de las autoras Nancy Duchens y Bernardita Schmidt. Ministerio de Educación. Santiago de Chile: Editorial Santillana; Historia y Geografía para 8° año básico, año escolar 1988, de los autores Ricardo Krebs, Sergio Villalobos, Lenka Domik, Patricia Batierra y Judith Michelson-Boschaner. Ministerio de Educación. Santiago de Chile: Editorial Universitaria; Historia y Geografía para 8° año básico, año escolar 1995, de los autores Ricardo Krebs, Sergio Villalobos, Lenka Domik, Patricia Batierra y Judith Michelson-Boschaner. Ministerio de Educación. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, e Historia y Geografía para 8° año básico, año escolar 2000, de las autoras Andrea Krebs, Verónica Matte y Nelly Musalem. Ministerio de Educación. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.



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Fecha de recepción: 2010-06-17
Fecha de aceptación: 2011-03-11





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